Bogotá se prepara para un 20 de julio distinto. Por primera vez, el desfile militar no recorrerá la Avenida Boyacá, el centro o el norte de la capital: saldrá desde un centro comercial de Ciudad Bolívar y cruzará Bosa, en el populoso sur, en un giro que el propio Gustavo Petro ha promocionado durante semanas como un gesto de acercamiento popular. Será, según ha dicho el presidente saliente, su último gran acto como jefe de Estado: “Una vez pase el desfile del 20 de julio, hablaré por última vez al país”. Al tiempo, en la otra esquina del país político, el presidente electo Abelardo de la Espriella se empeña en jurar el cargo el 7 de agosto en una guarnición militar, un plan que ha chocado con el propio Petro que, como comandante en jefe hasta ese día, ha prohibido a la fuerza pública prestarse para la ceremonia.










