“Si ganamos, iremos en la misma dirección, pero más rápido”. La frase pertenece a Mauricio Macri y se la dijo a Mario Vargas Llosa durante la cena de la Fundación Libertad en 2019. Siete años después, el think tank que reunirá una vez más al presidente Javier Milei y al expresidente en su cena anual intentará convencer al círculo rojo invitado de que el actual Gobierno no fallará en la economía, como ocurrió durante la experiencia de Cambiemos. Ante luces amarillas que encendieron la inflación, la actividad y el empleo en los últimos datos, el centro ideológico puso paños fríos.
En las distintas mesas del Golden Center estarán sentados no solo figuras del ámbito político —y todos los ojos se posarán sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en pleno cuestionamiento de su patrimonio y el cruce con el expresidente Macri— sino también empresarios de la talla de Alejandro Roemmers o Cristiano Rattazzi.
El mensaje central que bajará a los empresarios en la velada es claro: exigir resultados inmediatos es un error de diagnóstico. El relato se sostiene en el último informe de coyuntura de la usina ideológica, en el que despliega la historia económica comparada para demostrarle a los hombres y mujeres de negocios que la volatilidad de los resultados económicos es pasajera.
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La historia como espejo
El documento advierte al establishment que los procesos de desinflación exitosos como los de Chile, Israel, y Polonia no son lineales y demoran, en promedio, entre 8 y 10 años (alrededor de 124 meses) en consolidar un índice estable por debajo del 10% anual. Según el análisis de los técnicos liberales, es habitual observar episodios donde la inflación interrumpe transitoriamente su descenso, como ocurrió con el rebote del 3,4% en marzo, un dato que la Fundación señala como un daño colateral necesario producto del reacomodamiento en las tarifas de energía.
«Mientras que el programa actual se encuentra en torno a su mes 27, la evidencia comparada muestra que los procesos exitosos requirieron, en promedio, alrededor de 124 meses para consolidarse. Casos particulares como Uruguay (103 meses), Perú (89 meses), Polonia (116 meses) o Israel (151 meses) refuerzan esta idea de que se trata de trayectorias prolongadas. En este sentido, la experiencia internacional sugiere que los procesos de desinflación no suelen ser lineales ni exentos de volatilidad. Salvo excepciones puntuales, como la convertibilidad, lo habitual es observar episodios en los cuales la inflación interrumpe su descenso, registra aumentos transitorios y luego retoma la trayectoria a la baja», indicaron los economistas.
Y agregaron: «El conflicto en Medio Oriente parecería encaminarse hacia una resolución, y los precios del petróleo podrían corregirse a la baja. En este sentido, no se trataría de un proceso de aceleración inflacionaria persistente, sino más bien de un cambio en el nivel de precios que, eventualmente, podría deshacerse».
Licuación, motosierra y dos velocidades
Para los economistas que redactaron el texto, el superávit fiscal es el ancla innegociable. Y en el documento reconocen que los buenos números se debieron a un gasto primario que cayó fuerte, impulsado por un recorte interanual del 33,4% en los subsidios económicos. No obstante, el informe apuntó una debilidad estructural. Parte de los números a favor se sostienen «ayudados por el hecho que gran parte del gasto social (jubilaciones, pensiones y algunas asignaciones) se ajustan por inflación con un rezago de dos meses». «Esta situación podría revertirse si se vuelve a un sendero de desinflación, obligando al Gobierno a ajustar otras partidas salvo que mejore al unísono la recaudación», reconoció el texto.
Además, admitió que la caída estructural de la recaudación es notoria: «Desde 2022, el mes de marzo no ha podido retornar a los valores reales de $20 billones. En la acumulación del primer trimestre de 2026, la recaudación suma $52,36 billones reales, lo que implica una caída del 7,6% respecto a los primeros tres meses de 2025″.
El diagnóstico de la usina liberal traza un escenario de economía de dos velocidades. Por un lado, celebran el boom exportador del sector primario y la acumulación de más de USD 5.800 millones de reservas de un Banco Central que mantiene las tasas reales en terreno negativo. Por el otro, el mercado interno se resiente: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) marcó un retroceso interanual del 2,1%, con la industria manufacturera (-8,7%) y el comercio (-7,0%) liderando la retracción.
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Mientras el mercado interno siente el impacto de la retracción, los economistas de la Fundación se refirieron a la recesión industrial y comercial como una «fase de reequilibrio» y un «proceso de normalización». Para los liberales, la suba de la tasa de desempleo al 7,5% no es una alarma sistémica, sino la transición ineludible hacia una economía traccionada casi exclusivamente por los recursos naturales y la energía.
En el punto sobre la apertura económica aseguraron que el nuevo esquema de compras en el exterior vía courier es un elemento con «efecto positivo como disciplinador de precios para el mercado interno». Según los datos presentados, en los últimos 12 meses se importaron USD 991 millones por este rubro (apenas superior al 1% de las importaciones totales). Durante prácticamente todo 2024, bajo el esquema previo, «el canal operaba muy por debajo de su potencial: el promedio mensual de enero a noviembre apenas alcanzaba USD 18,3 millones, menos de la mitad de los USD 38 millones mensuales registrados durante 2023. Esa brecha reflejaba una demanda reprimida que el marco regulatorio anterior no lograba canalizar hacia el comercio formal».
La luz verde del sector externo y el techo de cristal internacional
El documento destapó que el sector externo continúa mostrando resultados positivos, con 28 meses consecutivos de superávit comercial de bienes. Gran parte de este logro se apoya en los precios internacionales: con la suba del precio de la energía por causa de la guerra en Medio Oriente, la balanza energética alcanzó su superávit más grande de la historia para un solo mes, totalizando USD 1.090 millones.
Los economistas reconocen que el optimismo tiene límites concretos. Pese a la acumulación de divisas, admiten que el tipo de cambio mayorista alcanzó mínimos nominales. Además, alertan al establishment financiero que el contexto internacional continúa operando como un factor restrictivo, limitando la posibilidad de una compresión significativa del riesgo país. En otras palabras: la macroeconomía local se fortalece puertas adentro, pero el techo de cristal de los mercados internacionales sigue bloqueando el acceso al crédito voluntario para la Argentina.
La convocatoria suma también participaciones destacadas como la intervención del ensayista peruano Álvaro Vargas Llosa y la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, quien hablará en formato remoto a los invitados. Del lado del poder oficial, compartirán espacio dirigentes de al menos diez provincias distintas junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y ministros de la primera línea del Gabinete nacional: Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación), Diego Santilli (Interior), Alejandra Monteoliva (Seguridad) y Mario Lugones (Salud).
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