No es lo mismo perder, que ganar. Lo sabe entrenador de Los Pumas, Felipe Contepomi, que aunque puede aferrarse a otros datos positivos las cuatro derrotas en cinco partidos lo incomodan tanto como una piedra en el zapato. «Me molesta más perder, que lo que me gusta ganar», asume y en plena conferencia de prensa luego de caer ante los Wallabies en Jujuy, desnuda el mismo padecimiento que un resultadista cualquiera.
Por el Nations Championship ganó uno y perdió dos. También cayó ante Sudáfrica y Australia, a quien enfrentarán nuevamente este sábado en Mendoza. La agenda del 2026 se cierra con los cuatro partidos en suelo europeo que restan por el torneo en juego, ante Irlanda, Italia, Inglaterra y el partido de la gran final de los Hemisferios.
Como si las derrotas no fueran suficiente, la World Rugby tabula cada resultado para lograr el coeficiente con que ordena a los Seleccionados: tras un 2025 que le permitió meterse como cabeza de serie del Mundial 2027, comenzó la competencia de este año en el quinto puesto del ranking y cayó hasta el séptimo. Si vuelve a perder en la revancha de Mendoza, llegarían a los partidos de visitante por el torneo ante el Hemisferio Norte en el octavo escalón.
Todo es -dice el dicho- según con el cristal que se lo mire. Porque las derrotas también dicen otras cosas. Ningún equipo le ganó por una diferencia mayor a la que consiguieron Los Pumas en su única victoria, ante Gales 35-21, dos tries de diferencia. La mayor diferencia en los resultados adversos fueron nueve puntos, cuando Escocia, en Córdoba, ganó por 47-38.
En San Juan, ante Inglaterra (31-24) quedó a un try de distancia, igual que ante Sudáfrica (17-10) en Vélez, en la presentación de un equipo que tuvo tres debuts y que repitió su XV en el último test match ante Australia. En ese último partido la diferencia fue la menor: 27-21. La progresión es buena y se completa con otra medición, ya que el equipo anotó 128 puntos y recibió 143, una diferencia global de apenas 15 puntos en contra ante rivales de élite.
Esa combinación habla de una característica fundamental: Los Pumas demuestran que son competitivos, pero no ganan. Pelean hasta después de la sirena de los 80 minutos, pero hasta ahora no hubo caso. ¿Qué le pasa? Sus cualidades técnicas no serían parte del problema.
Los jugadores que apenas suman dos o tres partidos en el Seleccionado, muestran la misma entrega que los que superan los 100. La base ampliada, el sello de Contepomi, inclina la balanza para el lado positivo. ¿Cuestión de ánimo, entonces?
«No te diría que es que es un problema anímico, es un una cuestión de foco, de conectar, de estar bien focalizado en esa acción que viene», le devuelve a Clarín Andrés Bordoy, uno de los entrenadores que acompaña a Contepomi.
Para Andrés Bordoy el problema de Los Pumas no tiene que ver con lo anímico. Foto: Emmanuel Fernández / archivoSi Contepomi le molesta más perder de lo que le agrada ganar, el Dogo tampoco esquiva la molestia de hilvanar derrotas. «Nosotros hablamos mucho de no mirar los resultados, pero es una realidad: no te voy a mentir que están los resultados y es por lo que estamos acá». Pero enseguida trata de mirar más allá del score.
«Con Sudáfrica, también perdimos por siete puntos y las sensaciones fueron distintas porque por ahí hubo menos errores no forzados, pudimos contrarrestar la fortaleza de Sudáfrica por momentos. Claramente no alcanzó y el resultado terminó inclinándose para Sudáfrica. Contra Australia fue diferente: sentimos que no estuvimos tan finos, hubo más errores no forzados», dice y revela el concepto que esta semana se repite en el plan de juego, los videos y entrenamientos en Mendoza: errores no forzados.
Antes de caer ante Australia Los Pumas reaccionaron y llegaron a colocarse 22-21, pero no consiguieron sostener esa remontada. Los Wallabies recuperaron una ventaja que defendieron hasta el final.
Simón Benitez Cruz en acción.Foto: Emmanuel Fernández
Simón Benítez Cruz también encuentra en los errores no forzados y en las indisciplinas, aunque no considera que los partidos se pierdan en la última pelota, sino que las oportunidades que finalmente aparecen sobre el cierre son consecuencia de otras situaciones que se fueron acumulando durante los 80 minutos.
«Son oportunidades que se nos van en el primer tiempo o más adelante y se ve reflejado que parece que es la última jugada. Obviamente uno juega para ganar, pero bueno, acá estamos laburando muy duro todas las semanas, pero hay veces que no se dan los resultados. Hay que dar vuelta a la página y aprovechar que tenemos revancha el fin de semana«, recomienda el medioscrum.
El problema aparece en la capacidad para cerrar partidos que en varias ocasiones permanecen abiertos hasta el último instante. El propio Contepomi había planteado esa cuestión al analizar el recorrido del equipo. Su diagnóstico apuntó a la necesidad de encontrar la manera de trasladar la competitividad al resultado y evitar que el seleccionado quede sistemáticamente «del lado negativo» del marcador.
Y parte de ese problema, en Jujuy fue el ruck. De hecho, Gerónimo Prisciantelli distinguió que la falta de agresividad en esa instancia le permitió a Australia disputar y recuperar pelotas. El ataque argentino fue interrumpió con facilidad y eso dificultó la construcción de fases. Eso que algunas semanas atrás se nomenclaba como «falta de urgencia».
Prisciantelli se zambuye al try. Foto: Emmanuel Fernández «Nos pescaron muchas pelotas y eso nos hizo perder el ritmo y no poder hacer el juego de fases. Así que ese va a ser el principal aspecto a corregir», destacó Prisciantelli en caliente y seguramente el mismo concepto está presente en los entrenamientos que comenzaron el martes en Mendoza.
Los Pumas ya no necesitán demostrar que pueden jugar de igual a igual contra los mejores. Pero buscan explicaciones para entender porque en 2026 les resulta tan difícil los triunfos. Porque, en definitiva, lo que más le importa a todos es ganar.









