Brian Fernández volvió a hablar públicamente de su lucha contra las adicciones y dejó una serie de confesiones sobre los problemas que marcaron su vida personal y su carrera como futbolista profesional. El delantero santafesino, de 32 años, reveló que probó la cocaína cuando tenía apenas 13, recordó cómo el consumo se convirtió en un problema durante su etapa en Racing y reconoció que todavía no consiguió perdonarse por las decisiones que tomó. También contó que estuvo cerca de morir en un episodio de violencia en Santa Fe y habló del dolor que le provocó el suicidio de su hermano David.
El exjugador de Defensa y Justicia, Racing y Colón, que también pasó por el fútbol de México, Francia y Estados Unidos, hizo estas revelaciones durante una extensa entrevista con Sistema Joaco Santos, el canal de YouTube del creador de contenidos Joaquín Santos. Allí repasó los momentos más difíciles de una trayectoria que estuvo atravesada por suspensiones, salidas conflictivas de clubes y reiterados intentos por recuperar la estabilidad personal y deportiva.
Fernández, que actualmente está sin equipo, aseguró que todavía quiere seguir jugando al fútbol. Incluso contó que se comunicó con Ricardo Sastre para explorar la posibilidad de incorporarse a Deportivo Madryn. Sin embargo, admitió que su situación es muy diferente de la que vivió cuando era una de las grandes promesas del fútbol argentino y recibía ofertas del exterior.
“¿Si me perdoné a mí mismo? Creo que no me perdoné todavía, por eso no salgo adelante”, reconoció en uno de los momentos más duros de la conversación.
El delantero situó su primer contacto con la cocaína en la adolescencia, mucho antes de su debut profesional. “En Santa Fe, ni jugaba al fútbol, tendría 13 años. En el barrio”, recordó. Y explicó que no hubo nadie que lo obligara a consumir. “Yo quise probar y probé. Me generó curiosidad y lo decidí yo”, afirmó.
Con el paso de los años, el consumo empezó a interferir en su carrera. Fernández llegó a Racing a fines de 2014 después de destacarse en Defensa y Justicia y rápidamente se convirtió en uno de los delanteros con mayor proyección del fútbol argentino. Pero su adaptación a la fama, el dinero y las exigencias del alto rendimiento estuvo lejos de resultar sencilla.
“Estaba compitiendo en alto nivel en Racing y se me hizo difícil controlarlo. Puerto Madero, la plata, los autos, la farándula”, enumeró al describir aquella etapa. Y reconoció que durante mucho tiempo confundió el éxito profesional con un estilo de vida que terminó perjudicándolo. “Me hubiese gustado ser diferente, no pensar como pensaba antes. Pensé que ese era el camino y me estaba destruyendo”, admitió.
En 2015, cuando empezaba a consolidarse en Racing, dio positivo por cocaína en un control antidoping. Según recordó, había consumido el día anterior a un partido contra River y no había dimensionado las consecuencias. Ese episodio y otro resultado positivo derivaron en una suspensión que interrumpió su carrera hasta comienzos de 2017.
Fernández contó que, pese a los problemas, nunca dejó de recibir el apoyo de algunos compañeros. Mencionó especialmente a Diego Milito, Francisco Cerro, Ezequiel Videla y Walter Bou, además del entonces presidente de Racing, Víctor Blanco. Pero admitió que muchas veces era él quien se alejaba porque sentía vergüenza.
“No me dejaron solo nunca. Me daba vergüenza saludarlos porque me sentía en falta”, confesó. También explicó que la repercusión de sus problemas con las drogas afectó profundamente a su familia, que debió convivir con la exposición pública y los comentarios sobre su conducta.
Después de aquella suspensión, Fernández consiguió relanzar su carrera y tuvo buenos rendimientos en el exterior. Se destacó en Necaxa, de México, donde marcó 18 goles en 32 partidos, y en 2019 fue contratado por Portland Timbers, de la MLS. Sin embargo, su paso por Estados Unidos terminó anticipadamente después de que ingresara a un programa de tratamiento por consumo de sustancias y posteriormente incumpliera sus condiciones.
El delantero señaló que aquella salida fue uno de los grandes quiebres de su trayectoria. Tenía un contrato importante y la posibilidad de consolidarse económicamente, pero no logró sostener la continuidad. También recordó que dejó pasar oportunidades en otros mercados, entre ellos Arabia Saudita, porque quería regresar a Santa Fe para jugar en Colón, el club del que es hincha.
Según contó, su carrera comenzó a declinar con mayor fuerza a partir de entonces. El regreso a la Argentina tampoco le permitió recuperar la estabilidad que había conseguido durante sus mejores temporadas.
El episodio en Santa Fe en el que casi lo matan
Fernández también relató una situación de extrema violencia que vivió en 2020, poco después de incorporarse a Colón. Contó que fue al barrio El Pozo, en Santa Fe, con una camioneta Mercedes-Benz, un reloj Rolex y otras joyas, y que allí estuvo a punto de quedar involucrado en un enfrentamiento armado.
“Me quisieron robar”, recordó. Según su relato, había ido a una plaza y sabía que podía exponerse a una situación peligrosa. Incluso reconoció que él también llevaba un arma.
El delantero aseguró que, pese a las amenazas, decidió no responder y retirarse del lugar. Explicó que había acordado con la persona que lo acompañaba que no iba a enfrentarse con nadie, independientemente de lo que ocurriera. “Casi me agarran a tiros, ese día andaba yo también con revólver y todo encima”, reveló. Y reconoció que el episodio pudo haber terminado con consecuencias irreparables.
El futbolista recordó además otras situaciones conflictivas durante su etapa en Santa Fe, cuando su exposición pública, los vehículos que utilizaba y sus vínculos personales lo colocaron en escenarios de riesgo. Con el paso del tiempo, admitió que muchas de aquellas decisiones estuvieron marcadas por una falta de control que también afectó su carrera.
La muerte de su hermano y el dolor que todavía arrastra
Uno de los momentos más sensibles de la entrevista llegó cuando Fernández habló de la muerte de su hermano David, quien se quitó la vida. El delantero contó que mantenían una relación muy cercana y que su pérdida lo afectó profundamente.
“Me hizo muy mal”, reconoció al recordar a su hermano, con quien compartía salidas, reuniones familiares y buena parte de su vida cotidiana.
Fernández explicó que los problemas con las drogas no solamente tuvieron consecuencias sobre su rendimiento profesional. También afectaron sus vínculos familiares y lo llevaron a atravesar situaciones de aislamiento, culpa y vergüenza.
Al recordar su etapa en Racing, señaló que muchas veces evitaba encontrarse con compañeros y personas que intentaban ayudarlo porque se sentía responsable de lo que estaba ocurriendo. También reconoció que su familia debió soportar la exposición pública de sus problemas personales.
En ese contexto, admitió que todavía le cuesta dejar atrás algunas decisiones. Su reflexión sobre la imposibilidad de perdonarse apareció vinculada con las oportunidades que perdió y con las dificultades que encuentra para reconstruir su vida.
Sin club y con la intención de volver a jugar
El presente deportivo de Fernández también ocupó un lugar importante en la entrevista. A los 32 años, está sin equipo desde marzo, cuando rescindió su contrato con Fénix, de la Segunda División de Uruguay, por motivos personales. Había llegado en febrero, pero se marchó sin disputar partidos oficiales.
Su última presentación profesional fue en junio de 2025, con Talleres de Remedios de Escalada. Desde entonces, no volvió a competir oficialmente.
Pese a esa inactividad, Fernández aseguró que todavía quiere jugar y que considera posible regresar al fútbol profesional. Contó que se comunicó con Ricardo Sastre para consultar por una oportunidad en Deportivo Madryn, aunque no anunció ningún acuerdo.
El delantero reconoció que ya no tiene las posibilidades que aparecían cuando se destacaba en Racing o en el fútbol mexicano. Antes podía elegir entre varias propuestas. Ahora depende de que algún club vuelva a confiar en él.
También admitió que las críticas y los cuestionamientos públicos lo afectan. “Me siento juzgado y me afecta un montón”, señaló durante la conversación, en la que insistió en su deseo de recuperar la estabilidad personal y deportiva.
En febrero, cuando fue presentado como refuerzo de Fénix, ya había hablado sobre la importancia que adquirieron sus vínculos familiares en ese proceso. “Hoy levanto el celular y estoy contento de saber que tengo un mensaje de mi mamá, de mi hermana, mi hermano, mi hijo y de mi familia”, había dicho entonces.
Fernández cerró su relato con una reflexión sobre su estado emocional y la necesidad de reencontrarse con el chico que disfrutaba del fútbol antes de que las adicciones y los problemas personales condicionaran su vida. “Ya me voy a encontrar con ese niño interior. Está medio apagado, dormido, triste. Lo tengo que despertar porque me voy a terminar muriendo de tristeza”, confesó.
Por ahora, no tiene club ni una fecha prevista para regresar a las canchas. Pero aseguró que todavía quiere intentarlo. “Voy a tirar una ficha más”, prometió.









