Candela Arizaga (23) volvió a declarar este jueves ante la justicia en la causa que investiga al ex diputado nacional Facundo Moyano (41) por violencia de género, privación ilegítima de la libertad y desobediencia.
Arizaga llegó al Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Nº 4 junto a su abogado, Roberto Herrera, alrededor de las 10, estuvo tres horas frente a la jueza María Julia Correa y se entrevistó con una psicóloga de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD).
«Queremos que esto se termine de una vez», dijo Candela al retirarse del juzgado junto con su abogado. La joven modelo Moyano viajaron a España los primeros días de octubre para sortear la orden judicial que les impide verse en Argentina.
«Es mi pareja, eso no cambió en nada durante este tiempo, empezamos a estar desde enero, pero nunca recibí violencia o privación de la libertad como dijeron. Fueron otros asuntos», agregó.
Por su parte, Moyano había sido citado para las 13 de este jueves, pero no acudió por un problema de salud. Según se justificó, tenía fiebre y por eso no pudo presentarse. El lunes al mediodía habrá una segunda audiencia y deberá presentarse antes la jueza Correa.
«Quizá me mantenía bastante en privado, oculta, queremos hablar para que se termine esto de una vez», pidió Candela, quien también dijo que participará de la audiencia del lunes para acompañar a su pareja.
«No logramos entender por qué se sigue sosteniendo la perimetral que ya pedí tres veces que se levante», señaló.
La causa judicial se inició tras un violento episodio ocurrido la madrugada del 4 de agosto en Belgrano. Arizaga salió semidesnuda y desorientada del edificio de avenida del Libertador al 5400 donde vive el ex diputado.
En un evidente estado de confusión, la joven fue trasladada al Hospital Pirovano y Moyano quedó detenido. Es que el Policía de la Ciudad que intervino para contenerla declaró en el acta de procedimiento que la joven pedía ayuda y acusaba a su pareja de no dejarla salir del departamento y que la había golpeado.
Ese testimonio dio origen a la investigación por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad. Luego negó haber sufrido violencia y atribuyó su comportamiento a lo que describió como un “brote psicótico”. Su abogado, Roberto Herrera, también cuestionó la versión del efectivo y sostuvo que ella nunca le había dicho que había sido agredida.
Mientras que Moyano recuperó la libertad esa misma noche, después de declarar ante la fiscalía.
La investigación continuó y se impusieron restricciones de acercamiento y contacto, tras lo cual, la joven pidió que fueran levantadas, pero la fiscalía rechazó esa solicitud porque todavía quedaban pruebas y testimonios pendientes.









