Asesor gastronómico, bartender y administrador de empresas, Pablo Carrizo Hyrc, el argentino de 43 años hallado muerto en Colombia cuando viajaba rumbo a Cartagena fue recordado este viernes como un hombre creativo, «una eminencia en mixología» y en especial un «gran compañero» por colegas y empleados que trabajaron con él en la última década.
Carrizo, quien en sus clases enseñaba a «utilizar la empatía como brújula para orientarnos a la búsqueda acertada» a los creadores de tragos, se encontraba trabajando en un asesoría para un hotel de Medellín cuando a mediados de agosto salió en auto rumbo a la ciudad de Cartagena de Indias, donde vive su hija de 7 años.
La Policía de Colombia reportó recién el jueves que Carrizo fue hallado muerto en la localidad de «Montería en accidente de tránsito». Su familia, empleados y amigos lo buscaban desde el 18 de agosto cuando dejó el hotel de la comuna El Poblado para reunirse con su ex esposa y la niña de ambos.
Un día después radicaron una denuncia por su desaparición y ahora la Policía confirmó que ese mismo 19 de agosto había muerto en un accidente, cuyas circunstancias se encuentran ahora bajo investigación de la justicia.
Carrizo se había criado en la zona oeste del Gran Buenos Aires, estudió licenciatura en administración de empresas en la Universidad de Morón pero su pasión por la coctelería marcó su formación profesional. Como bartender y luego como consultor gastronómico recorrió una decena de país, hasta instalarse en los últimos años en Colombia.
Un amigo cercano contó al diario colombiano que en las últimas semanas se había instalado «en Medellín para realizar una consultoría para un hotel de El Poblado», la 14va comuna de la ciudad, ubicada en la zona sudoeste y que es reconocido como el barrio más turístico por su gran oferta gastronómica, hotelera y cultural.
Además, definió a Carrizo como «una eminencia en mixología, creador y asesor de diferentes marcas», entre ellas la reconocida Onalak Ice que produce hielo artesanal para coctelería y promueve diversas actividades.
En Buenos Aires, otros allegados contaron a Clarín que si bien inició su «formación en barra, desde su llegada a Colombia se formó con la compañía británica Diageo, que es dueña de las marcas más importantes del mundo de los destilados y licores, Smirnoff Vodka, Tequila Don Julio, Tanqueray Gin y la cerveza Guinness», entre otras.
Además, recordaron que Carrizo también llegó a liderar la versión colombiana de la World Class, «la competencia de mixología más grande y prestigiosa del mundo».
Desde ese lugar, «ayudó a elevar el conocimiento acerca de la mixología, tendencias de bar, sabores y técnicas guiando a varias generaciones de bartenders que hoy en día son jefes de barra en proyectos alrededor del mundo y además dueños de bares en Colombia».
«Fue un líder y un mentor para muchos de nosotros», añadieron los colegas argentinos de Carrizo.
Los colegas y alumnos de Carrizo remarcaron también «el impacto tan gigante que tuvo en la coctelería colombiana, la hostelería y más de una generación de profesionales alrededor del país».
En ese marco, el especialista porteño Federico “Fede” Cuco escribió una sentida despedida para Carrizo en sus redes sociales y señaló que «hoy despedimos a un hermano de la barra, un compañero de la noche, un papá genial y un buen tipo”.
Cuco recordó a Carrizo como “un argentino que hizo de la coctelera su bandera y de la barra su casa”, tras lo cual sostuvo que “Pablo era de esos que no pasaban desapercibidos: pasión, amistad y un corazón enorme que abrazaba sin fronteras”.










