La crisis que rodea a Gianni Infantino dejó de ser una discusión sobre una iniciativa comercial de la FIFA para convertirse en una batalla abierta por el poder del fútbol mundial. UEFA, AFC y Concacaf endurecieron este lunes su enfrentamiento con el presidente y hablaron de “engaño” y de una ruptura de la confianza, apenas tres días después de que la FIFA denunciara un “esfuerzo coordinado y continuo” para socavar a la organización y a su titular.
La disputa tiene aliados, adversarios y, sobre todo, un calendario que empieza a correr. Infantino buscará el 18 de marzo de 2027 un cuarto y último mandato, pero mucho antes sus opositores deberán resolver una cuestión fundamental: si realmente quieren desplazarlo, tendrán que transformar la rebelión política en una candidatura capaz de enfrentarlo en las urnas.
Este es un manual para entender cómo comenzó la crisis, quién está con quién, qué se dijeron en las últimas horas y cuáles son los caminos para intentar terminar con la era Infantino.
1. ¿Qué desató la guerra?
El origen inmediato de la crisis fue FIFA Forward Enterprise (FFE), el proyecto para crear una nueva filial comercial que se encargaría de gestionar el área comercial de los Mundiales y captar inversión privada.
Infantino terminó retirando el plan hace más de una semana, pero para entonces la discusión había excedido ampliamente el proyecto. Lo que estaba en cuestión ya no era solamente una operación comercial, sino la manera en que se toman las decisiones dentro de la FIFA y el poder que concentra su presidente.
UEFA, AFC y Concacaf sostienen que la propuesta avanzó con plazos demasiado ajustados, sin una consulta significativa y antes de que las federaciones miembro pudieran revisarla adecuadamente. Para las tres confederaciones no se trató de un simple problema de comunicación, como argumentó la FIFA, sino de un “error de criterio”.
El cuestionamiento llega todavía más lejos: consideran que intentar vender una participación vinculada al negocio de la Copa del Mundo constituyó una ruptura de la confianza de las instituciones a las que la FIFA debe representar.
Foto: AP
2. ¿Quién está con quién?
La crisis produjo una división inédita entre algunas de las estructuras más poderosas del fútbol. UEFA lidera la ofensiva contra Infantino y ahora tiene como aliados a la AFC y la Concacaf. La confederación europea incluso amenazó con boicotear las competiciones organizadas por la FIFA, incluidos los Mundiales masculinos y femeninos. La primera prueba de esa postura llegará en septiembre, con el Mundial femenino Sub 20 en Polonia.
Algunas federaciones fueron todavía más lejos. Noruega, encabezada por su presidenta Lise Klaveness, reclamó directamente la renuncia de Infantino. Dinamarca, Finlandia, Suecia, Serbia y Gales también se pronunciaron contra su continuidad.
Pero Infantino está lejos de encontrarse aislado. La Confederación Africana de Fútbol y la Conmebol permanecen de su lado, aunque la entidad sudamericana cuestionó la forma en la que se concibió y gestionó el proyecto comercial.
Gianni Infantino con el vicepresidente de FIFA, Sandor Csanyi, el presidente de la federación Suiza, Peter Knabel, y Victor Montagliani, presidente de Concacaf.Foto: Reuter
Y el mapa no respeta estrictamente las fronteras de cada confederación. México, perteneciente a Concacaf, y Kuwait y Qatar, integrantes de la AFC, se desmarcaron de sus respectivas conducciones y expresaron su apoyo al presidente de la FIFA.
Ese detalle será decisivo si el enfrentamiento llega a las urnas: las confederaciones pueden construir bloques políticos, pero son las asociaciones miembro las que terminan definiendo una elección presidencial.
3. ¿Qué se dijeron la FIFA y las tres confederaciones?
El viernes, la FIFA contraatacó. En un comunicado, la organización aseguró que no apoyará ni tolerará ningún proceso relacionado con la elección de su presidente que sea incompatible con sus estatutos, los procedimientos democráticos y su marco de gobernanza. También recordó que Infantino fue elegido por las asociaciones miembro y continúa ejerciendo su mandato.
Después fue mucho más lejos: denunció la existencia de “un esfuerzo coordinado y continuo” para socavar a la FIFA y a su presidente y advirtió que quienes no tengan respaldo entre las federaciones no deberían intentar conseguir mediante acusaciones o información errónea aquello que no pueden obtener mediante los mecanismos electorales.
La respuesta llegó este lunes. Los presidentes y secretarios generales de UEFA, AFC y Concacaf firmaron una carta conjunta dirigida a la “Familia del Fútbol”. Reconocieron el crecimiento experimentado por el deporte durante la última década, pero remarcaron que la ampliación de las competiciones, la adjudicación de los Mundiales de 2030 y 2034 y la distribución de recursos fueron logros colectivos y no de una sola persona.
La noruega Lise Klaveness, una de las duras contra Infantino.Foto: REUTERS
Y apuntaron directamente contra el estilo de conducción de Infantino: “El liderazgo en el fútbol no es una posesión”, escribieron, antes de afirmar que cuando la confianza se rompe “mediante el engaño” y un individuo se coloca por encima del colectivo que le concedió autoridad, ese deber queda abandonado.
También exigieron que la investigación sobre lo sucedido quede en manos de un tercero completamente independiente y no de la propia administración de la FIFA. Para las tres confederaciones existe “silencio donde debería haber rendición de cuentas” y el fútbol necesita un liderazgo que lo sirva en lugar de pretender controlarlo.
Así, en apenas tres días, el enfrentamiento quedó planteado en términos muy claros: la FIFA acusa a sus adversarios de intentar desplazar a Infantino sin pasar por las urnas; sus opositores responden que el problema es precisamente la manera en que Infantino ejerce el poder que recibió en esas urnas.
4. ¿Cómo pueden sacar a Infantino?
¿Con las manos limpias? Infantino se defiende y busca aliados para sobrevivir.Foto: Reuter
Hay dos caminos. El primero sería intentar precipitar su salida mediante una moción de censura. Para ponerla en marcha se necesita que la solicite el 20% de las 211 asociaciones miembro de la FIFA: al menos 43 federaciones. Eso obligaría a convocar un Congreso extraordinario.
El segundo camino es mucho más convencional: derrotarlo en las próximas elecciones. La elección presidencial se realizará durante el Congreso de la FIFA del 18 de marzo de 2027. Infantino, que tiene 56 años y lleva una década al frente de la organización, buscará allí un cuarto y último mandato de cuatro años.
Pero para llegar a marzo con una verdadera disputa electoral, la oposición tiene primero otro desafío.
5. ¿Quién puede enfrentarlo y hasta cuándo hay tiempo?
La primera fecha clave es el 18 de noviembre de 2026, cuando vence el plazo para presentar una candidatura contra Infantino. Hasta ahora, nadie dio formalmente ese paso. Entre los posibles rivales aparecen tres nombres de peso.
Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega, ganó protagonismo como una de las voces más críticas de Infantino y ya reclamó su renuncia.
Victor Montagliani, presidente de la Concacaf, también aparece como una alternativa. Su eventual candidatura tendría una particular carga política: fue cercano a Infantino antes de distanciarse de él.
Y está Salman bin Ibrahim al-Khalifa, presidente de la AFC, que ya sabe qué significa enfrentar al suizo. Fue candidato para suceder a Joseph Blatter en 2016 y terminó segundo detrás de Infantino, que lo derrotó por 115 votos contra 88 en la segunda ronda.
Salman Bin Ibrahim Al-Khalifa buscará su revancha ante Infantino.Foto: AP
El gran problema de la oposición es que criticar a Infantino y encontrar a alguien capaz de derrotarlo son dos cosas muy diferentes. La historia demuestra la enorme ventaja que supone controlar la FIFA desde la presidencia: el último dirigente que consiguió derrotar electoralmente a un mandatario en ejercicio fue João Havelange frente a Stanley Rous, en 1974.
6. ¿Qué hay que mirar ahora?
Dos fechas resumen el futuro de esta guerra. El 18 de noviembre permitirá saber si UEFA, AFC, Concacaf y el resto de los sectores enfrentados con Infantino consiguen transformar el descontento en una candidatura concreta. Y el 18 de marzo de 2027, si antes no prospera una salida extraordinaria, llegará la batalla definitiva: el Congreso de la FIFA elegirá al presidente para los siguientes cuatro años.
Hasta entonces habrá comunicados, movimientos de federaciones y negociaciones para reunir votos. Pero el primer examen de verdad llegará en noviembre. Para poner en riesgo la era Infantino, sus adversarios necesitan pasar de una alianza contra el presidente a una alianza alrededor de alguien.










