Real Madrid volvió a conseguir una trabajada victoria por la UEFA Champions League. Como hace dos fechas, cuando firmó una épica victoria frente a la Roma, ahora remontó en el encuentro ante AEK Atenas y evitó el batacazo con Federico Valverde como héroe del 3-2 final, también con épica. Y sigue con puntaje ideal al cabo de las primeras cuatro jornadas.
El equipo griego, local en el estadio Agia Sofía, ganaba por un gol a falta de 12 minutos para el final del tiempo regular, justo cuando se produjo el empate de Kylian Mbappé, quien llegó a los cuatro tantos en igual cantidad de duelos por el certamen continental. Y, ya en el tiempo de adición, Valverde se despachó con un potente remate de media distancia que desató la locura del Merengue.
«Agradezco a mis compañeros, que son los que me dan la confianza para tomar esas decisiones y ese impulso para pegarle. Agradezco ese apoyo», declaró el uruguayo a Movistar Plus.
«Fue un partido muy trabado y complicado. Dominamos todo el partido, pero nos costaba llegar. Seguimos haciendo nuestro trabajo, lo que entrenamos durante la semana, y volvimos a dominar después del gol de ellos. Hay que felicitar al equipo por el esfuerzo y el trabajo. A seguir así», agregó el Pajarito al concluir el partido que había iniciado con los tantos de Koita (a los 12 minutos de juego) y Stavros Pilios (75′) para el conjunto local y Jude Bellingham (32′) para la visita.
El AEK salió a la cancha con una marcha más, presionó con intensidad durante los primeros 25 minutos y generó varias situaciones de gol. Courtois las fue tapando una a una, mientras Jovic, muy lúcido de espaldas al arco, se convertía en el eje del ataque griego.
La ventaja local tuvo un autor inesperado. Rodeado por Cucurella, Rüdiger y Camavinga, el mediocampista Koita -luego expulsado- encontró un resquicio mínimo y sacó un zurdazo inatajable desde fuera del área. Sin Güler, el Madrid no encontraba el hilo: Mbappé aparecía poco, Vinícius se estrellaba una y otra vez contra el arquero Rota y el mediocampo de Camavinga y Bernardo Silva no ofrecía claridad.
Luego bajó el ritmo el AEK. Bellingham había avisado con un gol anulado por posición adelantada y luego firmó una jugada de lujo, gestada en campo propio con una triangulación de Camavinga y Bernardo Silva junto al tiro de esquina. Rüdiger abrió hacia Dumfries, que cambió de frente hacia Cucurella, y el centro del lateral encontró el taco del inglés.
En el complemento, el Madrid tuvo la pelota, pero perdió lucidez: Rota sacó un remate de Cucurella y Mbappé estuvo a centímetros de marcar desde afuera del área. El partido se abrió y Mourinho, atento a los espacios, mandó a la cancha a Valverde y a Endrick para los últimos veinte minutos.
Igualmente, fue el AEK el que mejor aprovechó el desorden: Koita condujo un contraataque y Pilios definió para el 2-1. Pero casi no hubo tiempo para festejar porque Mbappé empujó a la red un centro de Dumfries. Con Espí y Brahim también en cancha, y tras un disparo de Mbappé que dio en el travesaño, Valverde, que volvía de una lesión, tomó la pelota fuera del área, cerró la historia con un zapatazo en el minuto 92 y se convirtió en el héroe del Madrid en la noche griega.









