La historia reciente de las elecciones presidenciales peruanas aconseja prudencia cuando la diferencia se mide en décimas. Si alguien lo sabe mejor que nadie es Keiko Fujimori, quien perdió por una nariz frente a Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021. Por eso, aunque el conteo rápido al 100% de Ipsos en alianza con la ONG Transparencia le otorga una ligera ventaja al izquierdista Roberto Sánchez —50,3% frente a 49,7%—, la segunda vuelta presidencial sigue abierta.
A las cinco de la tarde, el boca de urna también de Ipsos había dibujado un escenario distinto: Keiko Fujimori aparecía adelante con 50,7% de los votos frente al 49,3% de Sánchez. Datum Internacional también le daba la victoria preliminar a la lideresa de Fuerza Popular con 50,53%, mientras que el candidato de Juntos por el Perú alcanzaba 49,47%. El conteo rápido suele ofrecer una fotografía mucho más precisa del resultado final. Aun así, las autoridades electorales ya han advertido que, debido a las impugnaciones y a lo ajustado de la contienda, la proclamación oficial del ganador podría tardar cerca de un mes, hasta mediados de julio.
La reacción de Roberto Sánchez fue inmediata. El candidato de Juntos por el Perú apareció en un balcón en la plaza San Martín, en el Centro Histórico de Lima, rodeado de cientos de simpatizantes que celebraban lo que consideran una victoria en ciernes. Aunque más adelante intentó mostrarse prudente, el tono de su discurso fue marcadamente emotivo.
“En esta noche bendita vamos a acabar con el pacto mafioso que se ha apoderado de nuestro gobierno”, proclamó ante la multitud. Sánchez agradeció el respaldo de “los pueblos quechuas, aymaras, amazónicos, de los agricultores, maestros, comerciantes, transportistas y jóvenes que han decidido recuperar el gobierno para el pueblo”.
El aspirante presidencial presentó el resultado como el inicio de una etapa de reconciliación nacional. “Es el momento del gran consenso, de los patriotas, de los demócratas, de aquellos que estamos convencidos de que el único enemigo de la patria es la corrupción, la pobreza y el olvido”, afirmó.
Consciente de que la diferencia es mínima y de que el escrutinio oficial recién comienza, también hizo un llamado a la calma. “Queremos poner delante de ustedes la serenidad y el respeto democrático. Hoy, el conteo rápido muestra una ventaja importante que reafirma la voluntad del pueblo. Como corresponde a quienes creemos en la democracia, este es el momento de la defensa del voto y de la transparencia electoral”, señaló. Finalmente, invocó a sus personeros y a los movimientos sociales a respetar los resultados y resguardar cada acta.
La escena fue muy distinta en el caso de Keiko Fujimori. La candidata de Fuerza Popular habló desde un hotel cercano a su vivienda, en el distrito limeño de San Borja. Con gesto serio y lejos de cualquier celebración, buscó enfriar el entusiasmo de sus adversarios y recordó que aún falta contar miles de votos. “Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda. Por tal razón, serán días largos hasta conocerlo. Se necesita contar cada una de las actas”, declaró de entrada.
Fujimori pidió además que la comunidad internacional permanezca atenta al desarrollo del proceso electoral hasta la proclamación definitiva de los resultados. “Hago un llamado a la comunidad internacional para que se quede hasta el último día vigilando los resultados del proceso”, señaló.
La lideresa fujimorista cerró su intervención con un mensaje dirigido a sus seguidores, en el que destacó que respetará el desenlace de la elección independientemente de quién resulte vencedor. “Les quiero decir que no pierdan la esperanza. Vamos a esperar con mucha fe y respetaremos los resultados finales, sean cuales sean”, afirmó.
Así terminó una jornada electoral que comenzó con Keiko Fujimori liderando los boca de urna y concluyó con Roberto Sánchez apareciendo ligeramente adelante en el conteo rápido. Una vez más, Perú quedó dividido por un margen mínimo. Y, como ya ocurrió en la primera vuelta, el desenlace definitivo será un recuento dramático.








