Tan solo unas horas después de que las imágenes de la destrucción parcial de un edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania situado en Kiev dieran la vuelta al mundo, entre llamas y con empleados tratando de salvar la vida subidos a las cornisas, Rusia ha vuelto a poner en su diana a la capital del país con el lanzamiento de tres misiles, dos de ellos balísticos, y 152 drones de todo tipo, más de la mitad de ellos (82) propulsados con motores a reacción que complican la tarea de las defensas antimisiles ucranias. Más de 40 de estas aeronaves de ataque no tripuladas sortearon las operaciones de interceptación. Varias personas resultaron heridas por los restos de proyectiles neutralizados en los distritos kievitas de Holosiivskii y Solomianskii, golpeados casi a diario por el ejército ruso.









