Sindicatos, organizaciones sociales y familiares de presos políticos convocaron este jueves a una nueva jornada de protesta en Caracas en demanda de mejoras salariales, el fin de la represión y mayor velocidad en la transición hacia la democracia en Venezuela. La concentración tuvo lugar en la Plaza Alfredo Sadel, en la urbanización Las Mercedes: de ahí, un grupo delegado partió hacia la embajada de los Estados Unidos, ubicada relativamente cerca, en Valle Arriba. Los manifestantes exigían también “transparencia en el manejo de los recursos” que administra Washington sobre la renta nacional luego del ataque militar del pasado 3 de enero, en el cual fueron arrestados el dictador Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
La manifestación constituye un nuevo intento de grupos opositores autónomos por visibilizar los terribles rezagos sociales y económicos que viven la mayoría de los venezolanos, que se habían vuelto crónicos en los años de Maduro. En el acto, muchas personas portaban banderas de Venezuela y de los Estados Unidos ―toda una herejía en la política local hasta hace muy poco tiempo―, haciendo llamados expresos al presidente de este país, Donald Trump, para que termine de asumir las cartas en el anhelado proceso de transición a la democracia en Venezuela. Algunos participantes portaban pancartas en las cuales se podía leer: “SOS, Presidente Trump: cobro menos de un dólar al mes”. O: “Señor Trump: ya tiene el petróleo, ahora cumpla con los venezolanos: elecciones ya!”
“Para que haya prosperidad en Venezuela tiene que haber inversiones”, afirmaba Carlos Salazar, de la Coalición Sindical Nacional y uno de los organizadores de esta protesta. “No se justifica que en la defensa de Nicolás Maduro en Nueva York se gasten tantos miles de dólares. El dinero que se va a usar en su defensa debería ser invertido en mejoras salariales, en el pago a los pensionados del Seguro Social, en las becas estudiantiles, en escuelas e infraestructura pública”. Además de muchos activistas cercanos a los familiares de presos políticos, en la concentración pudieron ser vistos dirigentes sindicales conocidos, que acaban de purgar duras condiciones de prisión, como Rubén González, vinculado a los sindicatos siderúrgicos del sur del país.
Tomaron la palabra varios familiares de presos políticos que no han sido beneficiados con la Ley de Amnistía ―casi 500 personas en total― y que siguen purgando duras condiciones de reclusión en penales como El Rodeo y Fuerte Guaicaipuro. Todos los oradores criticaron a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, por negarse a llevar hasta sus últimas consecuencias la amnistía anunciada, y por reprimir la manifestación de la semana pasada con la fuerza policial.
Los manifestantes anunciaron que, para el próximo 30 de abril, un día antes del día del Trabajador, el 1 de mayo, fecha en la cual se concretará el aumento salarial anunciado por Rodríguez, convocarán a una nueva jornada protesta, cuyo objetivo es “llegar a Miraflores”, el Palacio de Gobierno, donde es casi imposible llegar con una manifestación de protesta.










