El 10 de septiembre de 1946, un pequeño grupo de 30 trabajadores decidió organizarse para defender derechos y mejorar las condiciones de vida de sus familias. Así nació el Sindicato Petrolero de Córdoba, que hoy representa en toda la provincia a trabajadores de estaciones de servicio, mini shops, mecánicos de surtidores, operadores de combustibles en aeropuertos y aeroplantas, plantas fraccionadoras de gas licuado, playas de estacionamiento, garajes y actividades afines.
De aquel pequeño local compartido de calle Maipú a una organización con unos 9.000 afiliados, SinPeCor construyó una estructura que fue mucho más allá de la representación gremial y buscó acompañar al trabajador y su familia en distintas etapas de la vida.
Una figura central en ese proceso fue Jorge Sandino Borelli, histórico secretario general, quien planteó como objetivo convertir al sindicato en una organización “poderosa, gravitante en el contexto de las entidades gremiales de Córdoba”, preservando su independencia frente a partidos políticos, empleadores y Estado.
Más derechos
Salud y educación son pilares. A través de la obra social OSPeCor, brinda cobertura a más de 8.000 familias. Y, mediante BAC, ofrece la posibilidad de completar estudios secundarios y acceder a carreras de nivel superior, además de sostener becas y convenios para afiliados e hijos de afiliados.
Ese camino se profundizó bajo la conducción de Guillermo Borelli, hijo de Jorge y actual secretario general. Al explicar la apuesta educativa del sindicato, sintetizó una idea central: “La educación es la herramienta fundamental para la independencia y libertad del hombre de trabajo”.
A ello se suman módulos alimentarios y de limpieza a mitad de precio del valor de mercado, convenios y subsidios para facilitar el acceso a la vivienda, turismo social con más de 15 destinos y un Centro de Jubilados integrado por 480 personas, que reciben un aporte solidario de los trabajadores activos, lo que representa un extra de alrededor de $200.000 mensuales.
El recorrido incluye además un importante patrimonio construido durante décadas —entre otros espacios, el Hotel de la Cañada, el campo social Nuestras Raíces, el complejo El 44 de Capilla del Monte, un hotel en Valle de Uco y otros emprendimientos inmobiliarios— y una apuesta, poco habitual dentro del sindicalismo cordobés, por la comunicación y la producción de conocimiento. Desde sus estudios de streaming impulsa contenidos propios, como la versión audiovisual del ciclo de charlas “Repensar Argentina” o la información imprescindible para los afiliados en “Estación Cañada”, espacio que también amplifica las investigaciones del Observatorio Social de SinPeCor.
Nuevas fronteras
La construcción institucional también se extendió más allá de las necesidades estrictamente gremiales. Deseo Argentina en Paz, su brazo solidario, expresa la decisión de trasladar a la comunidad los principios de solidaridad y compromiso social que atraviesan al sindicato. Desde allí se impulsan acciones destinadas a acompañar a organizaciones y personas en situación de vulnerabilidad y a generar espacios de encuentro y participación.
Hubo, además, un episodio que terminó marcando la relación de SinPeCor con la política. En 2016, una resolución del Ministerio de Trabajo de la Nación otorgó esa representación a otra organización sindical, desconociendo que SinPeCor tenía su personería gremial, otorgada hace décadas. El conflicto atravesó distintas instancias judiciales y llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En 2023, el máximo tribunal dejó sin efecto el pronunciamiento que había convalidado aquella decisión y consideró que la representación de esos trabajadores ya estaba comprendida en la personería preexistente de SinPeCor.
Aquella experiencia también dejó una consecuencia política. Desde la conducción del sindicato sostienen que el conflicto mostró hasta qué punto decisiones tomadas fuera del ámbito gremial podían afectar directamente a los trabajadores. Verónica Torres, actual presidenta de Creemos, recordó que, tras esa experiencia, no encontraban un partido que los representara y entendieron que también debían involucrarse en ese terreno. Así nació Creemos, el brazo político de este espacio, con la propuesta de trasladar a la vida pública una experiencia construida desde el trabajo, la organización colectiva y la vocación de servicio.
Una red
Los 80 años encuentran así a SinPeCor ante un escenario económico, tecnológico y laboral profundamente cambiante. Negociar salarios, defender derechos y discutir condiciones de trabajo continúa siendo su razón gremial esencial, pero alrededor de esa tarea se consolidó una red que abarca salud, educación, vivienda, alimentación, turismo, jubilados, capacitación, comunicación, solidaridad y participación política.
Es, en definitiva, una manera de actualizar una idea que atravesó toda su historia: que la organización colectiva no constituye un fin en sí mismo, sino una herramienta capaz de transformar derechos en respuestas concretas para mejorar la vida de las personas.
Ese recorrido de ocho décadas quedó condensado en el video institucional realizado especialmente por los 80 años de SinPeCor: una mirada hacia el camino recorrido, pero, sobre todo, hacia lo que todavía queda por construir.









