José Francisco Sanfilippo, quien murió este jueves a los 91 años, fue uno de los deportistas de mayor vinculación con el peronismo, inclusive en su militancia y hasta con algunos cargos como funcionario. Y en ese sentido, el símbolo fue su participación en uno de los hitos de la historia del movimiento: integró el chárter que viajó a Europa y trajo de retorno al país, tras 18 años de exilio, al propio Juan Domingo Perón el 17 de noviembre de 1972.
“Me convocaron Lorenzo Miguel y Ricardo Otero, quien después sería ministro de Trabajo. El otro deportista que viajó fue Abel Cachazú, boxeador”, contó sobre ese momento.
Así recordó aquel viaje: “Perón estaba en la parte privada del avión que tenía ocho asientos. Lo saludé cuando ingresé a la nave y después, ya en vuelo, me volví a acercar y le dije que si tenía ganas de hablar de fútbol charlábamos un rato…él me agradeció con su sonrisa característica. Lorenzo me dijo que Perón tenía que descansar. Yo estaba cerca de Matera, el neurocirujano. Fueron 15 horas de vuelo desde Roma, incluida una escala en Dakar. El clima era de fiesta, había mucha emoción. Cuando el capitán de la nave anunció que estábamos llegando a territorio argentino comenzamos a cantar la Marcha Peronista. Y creo que también cantamos el Himno nacional. Pero sorpresivamente estuvimos girando dos horas en el aire antes de aterrizar. La pasamos fulero. Empezamos a mirar por las ventanillas. Yo tenía 37 años, dos hijos y me asusté. Estaban los militares (el gobierno de Agustín Lanusse) y uno no sabía si un loco podía agarrar una avioneta y estrellarse contra el avión que estábamos. Finalmente aterrizamos, eran las 11 de la mañana.”
Acerca de su fervor peronista, Sanfilippo alguna vez evocó: “Yo tenía 10 años, era 1945, recién asomaba el peronismo. Pero me acuerdo que le agarré dos tapas de olla a mi vieja y con los pibes del barrio, en Parque Chacabuco, para jorobar un poco, salimos a gritar ¡Viva Perón!. Uno o dos años después, mi papá -que había sido simpatizante radical- nos llevó a mi hermano y a mí a la Avenida 9 de Julio. Recuerdo un palco enorme y a mi viejo que nos dejó en un lugar seguro y nos dijo que no nos moviéramos. Y él hizo distintas colas para retirar un juguete, una sidra y un pan dulce. Nos quedamos toda la tarde. Fue la primera vez que en mi casa tomamos una sidra. Y nos hicimos peronistas. Nosotros éramos de una familia muy humilde, cuatro hermanos. El único que laburaba era mi viejo que mantenía la familia, trabajaba de motorman de tranvía y ómnibus”.
Sanfilippo tuvo su primer contacto personal con Perón en 1951, cuando el entonces presidente recibió en la Casa Rosada a participantes de los Campeonatos Evita.
“Yo me afilié después al peronismo, fui amigo de los dirigentes de la UOM como Lorenzo Miguel y Rucci, los dos fans de San Lorenzo. Y cuando Perón estuvo exiliado en Madrid, lo fu a visitar a Puerta de Hierro cada vez que viajaba con algún equipo de fútbol”.
Después de participar en el vuelo de regreso, Sanfilippo también visitó a Perón en su residencia de Gaspar Campos junto a un grupo de futbolistas. “Siento alegría por todo eso, para mí fue un privilegio el ser parte de ese momento. Hoy a la distancia veo que a nadie el pueblo quiso tanto como a él. Cuando murió sentí una gran tristeza y me vino a la memoria esa imagen en la 9 de Julio con mi papá buscando los regalitos. Luego, muchos lo usaron a Perón sólo para ganar las elecciones”.
En 1989, y luego de que Carlos Menem ganara las elecciones nacionales, Sanfilippo fue designado subsecretario de Deportes en la Municipalidad de Buenos Aires, pero permaneció poco y se fue en medio de otras polémicas.









