Cuenta el periodista Javier Moreno que hace 20 años, cuando llegó a México por primera vez, era impensable escuchar hablar de “invasión” para referirse a la relación bilateral con Estados Unidos. Tantos años después, con Donald Trump por segunda vez ocupando la Casa Blanca, cualquier escenario parece un horizonte factible. El segundo mandato del republicano ha aterrizado como un vendaval sobre su vecino del sur, con quien comparte 3.000 kilómetros de frontera y un intenso intercambio comercial y cultural. Qué le espera a México en ese nuevo mundo sin reglas es una pregunta todavía sin respuestas, pero el exdirector de EL PAÍS ha tratado de tantearlas este sábado por la tarde junto con los comunicadores Gabriela Warkentin y Javier Garza en la Feria del Libro de Monterrey.
“México se está quedando muy solo. Durante mucho tiempo le dio bastante la espalda a América Latina y ahora tenemos un continente que se está volviendo hacia la derecha”, ha dicho la conductora de W Radio. “Siempre ha estado solo. En virtud de la relación con Estados Unidos, México siempre ha tenido que actuar de manera distinta. Lo que pasa es que ahorita se está quedando solo en un contexto que nunca nos había tocado”, ha remarcado el analista. La delicada posición del Gobierno mexicano, han señalado, obliga a combinar una retórica cada vez más fuerte de defensa de la soberanía con unas acciones que contradicen por momentos ese discurso. “¿Qué dijo [la presidenta, Claudia Sheinbaum] cuando mandó o 90 y tantos narcos a Estados Unidos, desterrados sin ningún tipo de debido proceso. ¿Cómo justificó eso?“, ha lanzado retóricamente Garza.
El equilibrio imposible en materia de seguridad, con el que Trump aprieta a México día sí, y día también, se traslada también al económico, donde ambos países tratan de negociar la revalidación del acuerdo comercial con Canadá. “El margen de maniobra se ha ido haciendo pequeñito”, ha apuntalado Warkentin. Para Javier Moreno, “una de las claves para sobrevivir al cerco de Trump ―a México, a Canadá, a Cuba― es tener alternativas o un mercado interno“. Uno de los problemas estriba en que los potenciales aliados de México, como Colombia o Brasil, han desaparecido o penden de un hilo. También del lado europeo, con el adelanto electoral en España.
Las organizaciones multilaterales, por su parte, han ido convirtiéndose en papel mojado en un contexto en el que uno de los miembros más poderosos ha dejado de responder a sus normas. “La OTAN de facto ha dejado de existir. Toda su estructura se basa en el artículo 5, que dice que el ataque a un miembro de la OTAN es un ataque a todos y, por tanto, todos se comprometen a defenderlo, pero no hay nada que obligue a su aplicación. Si mañana Putin decide una acción en un país báltico pequeño, podemos encontrarnos con que Trump entre a discutir que si sí, que si no”, ha plantado el periodista español, que ha puesto como ejemplo el viraje del estadounidense en lo que respecta al ataque a Ucrania.

Algo parecido, ha agregado Warkentin, sucede con Naciones Unidas. “No es más que un auditorio al que acuden todos para decir lo que quieren, pero no importa. Eso es algo que creo que tenemos que tener muy claro cuando hablamos de cómo se ha ido reconfigurando el entorno”, ha denunciado. Igualmente pesimista se ha mostrado Garza, que ha mencionado una figura similar a la del artículo de la OTAN presente en el Tratado de Río de la OEA. El postulado compromete a la defensa mutua, ha señalado, pero “¿en qué momento se aplicó eso cuando Trump se fue a meter a Venezuela?“.
En un mundo que se aleja a marchas forzadas de las reglas e instituciones que dieron forma a las relaciones internacionales, México también se está fracturando internamente en torno a la cuestión de la soberanía. “El nacionalismo está resurgiendo incluso en un país como Canadá. ¿Cómo está en México? ¿Hay un nacionalismo progobierno como reacción a lo que está sucediendo en Estados Unidos?“, le ha preguntado Javier Moreno a sus dos colegas. ”El país está dividido», han coincidido los periodistas mexicanos. “Aunque hay una mayoría proMorena, porque tenemos una oposición francamente inexistente, no veo a todo el mundo saliendo a la plaza defendiendo a México frente a la embestida de Estados Unidos. Buena parte estaría dispuesto a ceder para que ya resolvieran algo que sienten que México no logra resolver [la seguridad]”, ha planteado en ese sentido Warkentin.

“La forma en la que se está planteando el discurso de defensa de la soberanía para la base dura del partido es imaginarse una llegada del Ejército de Estados Unidos, cuando las intervenciones son mucho más silenciosas y cotidianas”, ha apuntalado Garza para explicar por qué no hay un pueblo unido alrededor de la bandera. Hay continuidad en los desequilibrios de poder de la relación bilateral, pero también hay amenazas y desafíos nuevos que obligan a mantenerse en alerta, han señalado todos finalmente. “Vamos a necesitar posiblemente nuevas narrativas, nuevas palabras” para poder contar lo que está pasando, ha señalado la conductora, interpelando a sus colegas de profesión. “Se están produciendo situaciones nuevas inquietantes que no habíamos visto nunca. Lo propio es mostrarse preocupados, así que yo me muestro debidamente preocupado, pero como periodistas”, ha concluido Moreno, “se lo seguiremos contando”.









