Quedan apenas 24 horas para que México dé el pistoletazo de salida del Mundial y el país vive sus últimas jornadas de ensayo general. Evitar las movilizaciones el día de la inauguración es ya una quimera: las negociaciones con los maestros han encallado y los colectivos de búsqueda marcharán para visibilizar a sus familiares desaparecidos. Con todos ya en sus puestos y las cartas sobre la mesa, la vista está puesta en sortear el que sería el peor escenario para el Gobierno de Claudia Sheinbaum, que la imagen de un policía golpeando a un docente dé la vuelta al mundo el día que el país se juega su gran imagen internacional. No es un temor infundado: el primer día de protestas, un maestro perdió un ojo tras los altercados con la policía. Estas dos semanas han puesto a prueba los dispositivos de contención y este miércoles será la última oportunidad de afinar la puesta en escena. Con la intención de despresurizar, las autoridades han cancelado las clases para el jueves y han implantado el teletrabajo para los servidores públicos.
Últimas horas para desactivar todas las protestas que asedian al Gobierno antes del Mundial









