Era una versión adaptada, en letras mayúsculas. Así recuerda la escritora y tallerista Agustina Caride su primera vez con el mundo onírico y aventurero de Alicia en el país de las maravillas, la novela de Lewis Carroll, que esta semana, además, tendrá su versión danzada con el estreno en el Teatro Colón de la transposición Alice’s Adventures in Wonderland, con coreografía de Christopher Wheeldon y música de Joby Talbot.
“Hoy le volvería a decir a mi yo niña que lo lea”, ratifica Caride cuando Clarín le pregunta qué libro le regalaría su yo adulto a la niña que fue.
“Es más –avanza la autora de Donde retumba el silencio, Premio Clarín Novela 2021–, leí de grande la versión completa y original, y la di en mis talleres de lectura”.
Sucede que además de autora de narrativa, tanto para lectores jóvenes como para adultos, Agustina Caride organiza espacios de formación, de escritores como de lectores, eventos culturales, coordinó el proyecto LiterAr, para la difusión de la literatura argentina, y promueve la Maratón Epistolar, un concurso que recupera el género de las cartas postales (las que viajan desde la oficina del correo hasta la puerta de la casa de su destinatario).
“Cuando analizamos Alicia en el país de las maravillas en los talleres –retoma–, salieron tantas cosas, casi como un país maravilloso”.
Pero, ¿qué pasaría si su yo adulta pudiera regalarle a la niña que ella misma fue un libro contemporáneo y proponer un viaje en el tiempo de ida y de vuelta? “Le daría algún libro de Verónica Sukaczer. Lindo día para volar es muy divertido. Y desde ya, le daría mi novela Cuando ella supo quién era Goldambeck«, comparte.
Desde sus cuentas en redes sociales, Caride aborda la escritura de muchas maneras. Consejos, recomendaciones, pero también recorridas por bibliotecas y bitácoras de escritura. Un universo, el de la escritura, recorrido en todos sus rincones.
Leer también es jugar, con una cabeza mucho más activa.
–Hay series, juegos, consolas, realidad virtual… ¿por qué merece la pena que un chico se acerque a un libro en pleno siglo XXI?
–Porque el libro tiene más interacción, aunque no lo parezca. La imagen te lo ofrece todo, la palabra te hace volar y te obliga a ser quien debe construir en la cabeza ese universo. Leyendo imaginamos, damos forma a los personajes, dialogamos con ellos, nos anticipamos al argumento, vamos buscando un final. Leer también es jugar, con una cabeza mucho más activa. Menos alienada.










