«Creo que el secreto de la literatura es explicar lo menos posible y que sea el lector, a partir de lo mucho o poco que se muestra, quien establezca una relación con eso contado», dijo hace un montón de años la escritora Débora Mundani. Se refería en esa entrevista a su libro Batán, pero la idea también dialoga con la novela juvenil de Andrea Ferrari, Los chimpancés miran a los ojos, que hoy elige ante la consulta de Clarín sobre qué libro le regalaría a la niña que fue.
«Se lo regalaría a aquella Débora, que intentaba buscar las palabras para expresar lo que sentía», dice. Y agrega: «Atravesar el dolor es muy difícil, y más para Ema, una jovencita que se encierra en sí misma a la que le resulta imposible confiar en los demás después de una gran tragedia. Es un libro precioso donde las fronteras entre lo humano y lo animal se desdibujan y dan paso a un encuentro sanador».
A ella la invitan a escribir todas las cosas del mundo: «Lo que veo, lo que me cuentan, lo que intuyo, lo que desconozco y despierta mi curiosidad. Vivo contándome historias, algunas toman forma de novela o cuento. Otras mueren en mí», compartió en una entrevista.
No murieron su novela Batán, que fue publicada por la Editorial Bajo la Luna y obtuvo el segundo lugar en el Premio Fondo Nacional de las Artes. Tampoco murió su libro El asiento vacío, que fue finalista del Premio Clarín Novela en 2010.
De esa mirada siempre sensible a lo que la rodea también nacieron cuentos publicados en antologías como Las dueñas de la pelota, de Editorial El Ateneo. En 2015 formó parte de un certamen internacional organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación titulado La historia la ganan los que escriben.
Su novela El Río, de 2015, fue galardonada con una mención en el Premio Casa de las Américas, en la categoría Novela. El libro, publicado en 2016 por Ediciones Corregidor, inauguró una colección sobre autores y autoras latinoamericanos. Su novela más reciente es La convención, publicada en 2018 por la misma editorial.
–Hay series, juegos, consolas, realidad virtual… ¿por qué merece la pena que un chico se acerque a un libro en pleno siglo XXI?
–Ante un mundo que hoy ofrece tantas posibilidades de distracción, la lectura invita a un movimiento contrario; en vez de desviar la atención, leer invita a poner la atención. ¿Dónde? En ese mundo que habitamos mientras leemos, un mundo interior que despierta la imaginación, que nos abre la puerta a otros mundos posibles. La lectura nos acerca a un universo de palabras que no solo nombra las cosas inmediatas, sino que nos ayuda a nombrar lo que fuimos, somos, sentimos y, también, aquello que queremos y no queremos ser.










