Tras sufrir una doble fractura de fémur, el periodista atravesó un largo proceso de rehabilitación que le permitió experimentar en primera persona las dificultades que enfrentan diariamente las personas con discapacidad o movilidad reducida. Su reflexión pone el foco en la falta de accesibilidad y empatía en los espacios urbanos.


Lo que comenzó como una recuperación física tras una doble fractura de fémur terminó transformándose en una experiencia que cambió profundamente la mirada del periodista Oscar Vigna sobre la realidad que viven miles de personas con discapacidad o movilidad reducida.
A ocho meses del accidente, y aún en pleno proceso de rehabilitación, Vigna compartió una reflexión cargada de sensibilidad y conciencia social acerca de las dificultades que enfrentan quienes deben desplazarse en una ciudad que, muchas veces, parece no estar pensada para todos.
“Pasar de un andador a las muletas, luego al bastón y posteriormente caminar sin apoyo es un proceso largo, tedioso y complicado”, expresó. Sin embargo, aseguró que el mayor aprendizaje no estuvo únicamente en la recuperación física, sino en descubrir las innumerables barreras que existen en la vía pública.
Veredas rotas, rampas inexistentes o bloqueadas, postes ubicados en lugares inadecuados y espacios inaccesibles forman parte de una realidad cotidiana que limita la autonomía y la seguridad de quienes tienen dificultades para movilizarse.
Para el periodista, el problema no se reduce solamente a la infraestructura urbana. “El entorno físico es hostil, pero el factor humano lo empeora”, afirmó, al referirse a la falta de empatía de algunos peatones y conductores que estacionan sobre las veredas, bloquean rampas o invaden sendas peatonales sin considerar el impacto que estas acciones generan en otras personas.
En su mensaje, Vigna también hizo un llamado a las autoridades para profundizar las políticas de accesibilidad y avanzar en la construcción de una ciudad verdaderamente inclusiva, donde desplazarse con seguridad y autonomía no represente un desafío permanente.
“Que el mayor rédito político sea la sonrisa de un niño o de un adulto mayor al que se le facilite la tarea de moverse”, sostuvo.
Finalmente, convocó a toda la sociedad a asumir un compromiso colectivo basado en la solidaridad, el respeto y la empatía. “Necesitamos una sociedad que mire a su alrededor y entienda que la accesibilidad es un derecho de todos”, concluyó.











