El exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, seguirá en libertad su proceso penal por el delito de violencia familiar contra su esposa, María Felicia Jiménez Lavié, y su hijo de seis años de edad. La decisión la ha ratificado este martes la Fiscalía de Morelos, la institución que abrió la investigación de oficio en contra del funcionario tras darse a conocer videos en donde Padilla golpea a su esposa y la tira al suelo, en presencia de su hijo pequeño, que sale de una de las escenas corriendo hacia su habitación. “Ya se decretó su cambio de medida cautelar”, dijo uno de sus abogados, Víctor Solís, a medios locales tras la audiencia de este martes. Rodríguez Padilla saldrá del Centro de Reinserción Social de Atlacholoaya, en Morelos, en las próximas horas, tras una semana de prisión preventiva.
La jueza de control a cargo del caso, Consuelo Adriana Correa, ha revocado este martes la medida cautelar de prisión preventiva justificada que había sido impuesta a Padilla (desde hace una semana), tras considerar que las circunstancias que la originaron cambiaron. De acuerdo con medios locales presentes en la audiencia en Morelos, también recogen que en la decisión influyó la carta de perdón otorgada por Jiménez Lavié a ese juzgado en el que se desiste de continuar con el proceso penal en contra de su todavía marido. El cambio de medida le permite a Padilla continuar, con una serie de requerimientos, su proceso legal por violencia familiar, desde un domicilio en Ciudad de México.
El caso dio un vuelco este lunes, cuando se dio a conocer que la víctima, Jiménez Lavié, mandó el pasado 10 de julio la carta en la que otorga el perdón a su esposo y desiste de continuar con las acusaciones de violencia vicaria y violencia familiar, que en Morelos se persiguen de oficio. La jueza Correa Ortiz desestimó la violencia vicaria y vinculó a proceso a Rodríguez Padilla por la violencia familiar.
Si la defensa de Padilla formaliza próximamente la suspensión condicional del proceso, la ley plantea algunas obligaciones que permiten que el funcionario siga su proceso en libertad y que el caso cierre en un tiempo de seis meses o máximo en tres años. Por ejemplo, Padilla tendrá que presentarse a firmar durante ese tiempo en el penal, pagar la reparación del daño, someterse a tratamiento psicológico en instituciones públicas, tener la vigilancia que determine la jueza de control, abstenerse de salir del país, entre otros.
El caso de la agresión machista que sufrió Jiménez Lavié a manos de quien fuera el director de la petrolera estatal mexicana durante 18 meses entre 2024 y 2026, se dio a conocer el pasado 26 de junio, cuando la víctima publicó videos en los que Padilla la golpea en su casa en el estado de Morelos. Las agresiones, según ha contado, sucedieron en marzo, cuando la familia pasaba un fin de semana en esa entidad. “Tenía miedo de su poder, de las represalias, de todas las consecuencias. Aún tengo miedo”, declaraba Jiménez en una entrevista apenas unos días después de publicar los videos.
Pese a que la presidenta Claudia Sheinbaum pidió que se aplicara “todo el peso de la ley” en el caso, la cercanía de Rodríguez Padilla con el círculo cercano de la mandataria todavía deja varias interrogantes sobre el futuro del proceso y las probables presiones a las que la víctima pudo estar sometida. “Nosotros no vamos a proteger a nadie frente a un acto como este […] No puede haber violencia contra las mujeres”, dijo la mandataria.
Este martes, sin embargo, Jiménez Lavié no se presentó a la audiencia en la que ya antes su defensa había pedido que fuera escuchada. Su ausencia, dicen, responde al acoso mediático que ha recibido en los días recientes y a su deseo de preservar fuera del ojo público a sus dos hijos. De acuerdo a esta nueva determinación, Padilla no podrá acercarse a su esposa e hijo, ni tampoco podrá mantener contacto de ningún tipo con ellos. Reporteros locales describieron, además, que Padilla leyó una carta de disculpa pública en la audiencia, en la que “estuvo al borde del llanto”.
Este proceso en Morelos es independiente de la denuncia que Jiménez Lavié hizo, con el acompañamiento de la Secretaría de las Mujeres, ante la Fiscalía de Ciudad de México. En este caso, fue la víctima quien directamente presentó su denuncia por violencia familiar y recibió medidas de protección para ella y su hijo. En la capital, el delito de violencia familiar no se persigue de oficio —como en Morelos— a excepción de algunos requerimientos que la ley plantea y que, en el caso de Jiménez Lavié, no aplican. La subsecretaria de Mujeres, Ingrid Gómez, declaró la mañana de este martes a Fórmula Noticias que seguirán respaldando a Jiménez Lavié y pidió a la opinión pública no especular sobre la decisión. Todavía no hay confirmación de si la víctima desistirá también de su denuncia ante la fiscalía capitalina.
Margaret Ruiz Franco, psicóloga que atiende a mujeres víctimas de violencia, entiende que este caso representa lo que viven miles de mujeres en todo México cotidianamente. Asegura que es lamentable que víctimas como ella tengan que presentar pruebas como videos porque saben o dan por hecho que no las creerán, sobre todo cuando los agresores tienen poder. Y que la dependencia económica de la víctima, la asimetría de poder en una relación que empezó siendo Padilla su profesor, y su intención de proteger a su hijo, son quizás los elementos más importantes que pudieron derivar en la decisión de darle un perdón a su agresor.
Para Ruiz Franco, lo que hace Jiménez es, quizás, buscar la paz y la tranquilidad que ha perdido para ella y sus hijos, también motivada por la precarización en la que vive y su absoluta dependencia económica del funcionario. También reconoce, en esta decisión, una falta del Estado al no brindarle seguridad y tranquilidad a las víctimas como ella. “¿Hasta dónde esta mujer pudo haber sentido que el apoyo que se le dio o que no se le dio dentro de las instituciones la puso a salvo? Hasta dónde, para ella, desistir u otorgar el perdón representa una situación de seguridad más que el acompañamiento que recibió de las instituciones“, dice.










