Hay una generación que no puede separar a Vincent Cassel (París, 59 años) de El odio (1995) y de aquel Vince que se zampaba la pantalla. Aunque han transcurrido más de tres décadas, aquella película de Mathieu Kassovitz exponía ya las costuras de la Francia moderna. Un chaval judío de periferia parisina, inflamado por la frustración, el rencor, el veneno de la exclusión, la sensación de injusticia permanente y las ganas de venganza por la muerte de un amigo a manos de la policía. Vince, pero también Saïd y Hubert, sus amigos del alma, formaban un trío improbable hoy en las banlieues. Un árabe, un negro y un judío unidos por ese premonitorio olor a fractura, exclusión y conflictos de identidad que empezaba a alimentar el odio y avivar el fuego de la extrema derecha.
Realización: Nono Vázquez. Asistentes de fotografía: Emilio Azevedo y Adrián Wong. Asistentes de realización: Laura Gimenez e Isabel Orozco. Maquillaje y peluquería: Anne Bochon. Dirección de movimiento: Pauline Gudet. Vídeo: Daniele Vaia. Estudio: Paul Le Cacheux Photographer.









