Para ser uno de los directores más comerciales de España, a Fernando González Molina (Pamplona, 51 años) le atrae el riesgo. “Me divierte hacer algo que no haya hecho, con lo cual la inseguridad se repite. Siempre pienso que mis películas no se entenderán ni llegarán a nadie”. Con pasmosa frecuencia, se equivoca. Puede que el lector no identifique al cineasta por el nombre, pero haya visto Fuga de cerebros (2009), Tres metros sobre el cielo (2010), su secuela Tengo ganas de ti (2012), Palmeras en la nieve (2015), El guardián invisible (2017)… Éxitos de los que arman de confianza.









