Murió Daniel Melingo, mítico músico porteño, fundador de Los Twist, integrante de Los Abuelos de la Nada y músico solista desde 1995. Su cuerpo fue encontrado en el departamento donde vivía por uno de sus hijos. Según informó la Policía de la Ciudad, el artista permanecía con cuidados paliativos en su casa del barrio de Chacarita a raíz de una enfermedad respiratoria. Hasta el momento no se dieron a conocer oficialmente las causas de su fallecimiento.
Multiinstrumentista, compositor y cantante, Melingo fue una figura clave de la renovación del rock argentino de los años 80. Sin embargo, en las últimas décadas construyó una segunda etapa artística que lo convirtió en una de las voces más singulares del tango contemporáneo, especialmente a partir de la publicación de Tangos bajos (1998), el disco que le abrió las puertas de Europa y marcó un punto de inflexión en su carrera.
Una carrera entre el rock y el tango
La historia de Melingo dentro del rock argentino comenzó a principios de la década de 1980. Fue uno de los fundadores de Los Twist junto a Pipo Cipolatti. Integró la formación original de la banda y participó de sus tres primeros discos.
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En 1980 ingresó además a Los Abuelos de la Nada, la última y más exitosa formación del grupo liderado por Miguel Abuelo, donde compartió escenario con Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Con la banda grabó tres álbumes.
Otro de los momentos fundamentales de su trayectoria llegó cuando integró la banda de Charly García y participó en la grabación de Piano Bar (1984), considerado uno de los discos más importantes de la historia del rock argentino.
Su formación musical era académica. Estudió guitarra clásica y clarinete en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo, continuó sus estudios en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y también cursó Musicología, Etnomusicología y Composición en la Pontificia Universidad Católica Argentina.
El legado de Tangos bajos
Con el paso de los años, Melingo se alejó del rock para desarrollar una obra profundamente ligada al tango, con una impronta personal y experimental que obtuvo reconocimiento internacional.
En los últimos meses trabajaba en Tangos bajos (Rework), una nueva versión de aquel álbum de 1998 con un sonido actualizado y la participación de artistas invitados como Pity Álvarez, Fito Páez, Andrés Calamaro, Malandro, Juli Laso y Maxi Prietto.
El lanzamiento estaba previsto para septiembre y sería presentado el 21 de ese mes en el Teatro Coliseo junto a una orquesta típica, un proyecto que el músico venía desarrollando desde hacía varios años.
«Desde 2019 vengo desarrollando una idea. La fui compilando en un álbum que va a salir en septiembre, justo antes del concierto. Y también, desde lo técnico y lo musical, vengo desarrollando la idea de una orquesta típica», había contado días atrás en una entrevista con Indie Hoy.
El proyecto incluía además un documental dedicado a los orígenes del tango y el lanzamiento de un vino propio, un malbec bautizado Tangos bajos.
El fenómeno de Los Twist
El nombre de Daniel Melingo quedó asociado para siempre a Los Twist, una de las bandas que renovó la escena del rock argentino en los primeros años de la democracia.
En 1983 el grupo publicó La dicha en movimiento, su álbum debut, producido por Charly García. Con canciones atravesadas por el humor, la ironía y la influencia de la new wave, el disco se convirtió en una bocanada de aire fresco para una generación que comenzaba a dejar atrás la dictadura.
La formación estaba integrada por Pipo Cipolatti, Daniel Melingo (guitarra y voz), Eduardo Cano (bajo), Fabiana Cantilo (coros), Gonzalo Palacios (saxo) y Polo Corbella (batería). Su propuesta convivió con la irrupción de bandas como Soda Stereo, Virus y Sumo, protagonistas de la efervescencia musical que transformó la escena porteña de los años 80.
Con una trayectoria que atravesó el rock, el tango y la experimentación sonora, Daniel Melingo dejó una obra singular que lo convirtió en uno de los músicos más originales de la escena argentina.
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