entre celebrar el cierre y la preocupación de que quede abandonada

entre celebrar el cierre y la preocupación de que quede abandonada


«Aguante River», se escucha de lejos. Uno de los detenidos se asoma por una pequeña ventana en una camioneta de trasladado que este martes va desde la cárcel de Devoto hasta el Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz donde ya trasladaron a 1050 internos. «Nos llevan al matadero», grita otro mientras los patrulleros de la Prefectura Naval Argentina (PNA) y el Servicio Penitenciario Federal (SPF) arman una cápsula.

Desde el viernes de la semana pasada la zona está vallada. Los vecinos tienen que sortear los accesos para pasear al perro o salir a comprar. Otros deciden dar largas vueltas para no mostrar la dirección cada vez que quieren entrar.

Las sirenas de cada «cápsula», como denominan al operativo de trasladado diagramado entre el SPF, las fuerzas federales de seguridad y la Policía de la Ciudad, irrumpen en el barrio hasta que las camionetas y micros se alejan del penal.

Según cuentan en el barrio algunos familiares se acercaron a llevar pertenencias, a intentar tener visita o a averiguar qué pasó con los detenidos, pero el operativo de vallado es tan amplio que no llegó a acumularse gente. No hay tiempo. Las personas privadas de su libertad salen tan rápido que apenas se escuchan las voces o algún golpe que hacen desde adentro de las camionetas para llamar la atención.

Ricardo tiene 93 años. Nació en la casa de Bermúdez y Pedro Lozano desde la que ahora ve cumplirse una promesa repetida. «Estoy acá desde que todo esto era un descampado y levantábamos el alambrado para ir a jugar a la pelota. Desde los 60´ que vamos a reuniones para hablar del penal, del traslado. Tantas veces prometieron que los iban a mudar. Pero esta vez fue en serio, tenía que venir el Papa para que se cumpla el milagro«, bromeó en diálogo con Clarín.

María Laura tiene 45 años, se compró su casa apostando a que, en algún momento, iban a mudar el penal. «El tema de las visitas y cuando había protestas me daba mucho miedo. Estamos contentos con que la mudanza finalmente se concrete, pero me preocupa un poco qué va a pasar con el edificio abandonado ¿Cuánto tiempo estará vacío hasta que se concrete algún proyecto? Queremos que estén atentos a que no lo ocupen, a que haya seguridad en la zona porque sin el movimiento de penitenciarios, nos deja expuestos», opinó sobre el cierre del penal.

Alejandra tiene un puesto de diarios y también celebra la mudanza, pero también está preocupada: «Nuestro miedo es que esto quede abandonado como Caseros vaya a saber cuánto tiempo. Acá está Devoto R, que siempre tienen Policía y seguridad, pero para este lado nada. Como estaba la cárcel, solo se ve movimiento de Penitenciarios. Nos preocupa lo que vaya a pasar, esperemos que no se olviden de nosotros», le contó a Clarín.

El ritmo de trasladado fue constante. Desde el domingo, cuando formalmente iniciaron los operativos, casi trasladaron al 60 por ciento de la población carcelaria.

En el operativo trabajan en forma conjunta las fuerzas federales. Foto: Luciano Thieberger.

La cárcel de Devoto alojaba a unas 1.500 personas. Según el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP), elaborado por el Ministerio de Justicia de la Nación, a diciembre 2024 -última actualización- había 930 detenidos -el 61,5%- estaban procesados y 583 -el 38,5%- estaban condenados. Hay de 21 a los 70 años, con un promedio de 35 años.

Según la información oficial, la «logística y trazabilidad» incluyó «3000 bolsones precintados para efectos personales, monitoreo por GPS en los vehículos de traslado, un sistema de triaje médico e identificación mediante pulseras con código QR, la instalación de 224 teléfonos públicos y un canal de consultas informativas por WhatsApp».

A su vez, el juez Santiago Bignone rechazó el lunes por la noche un hábeas corpus presentado por la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) que le exigía a las autoridades que se cumplan con los protocolos establecidos y que se garantice la continuidad educativa de los estudiantes del Centro Universitario de Devoto (CUD).

Por estas horas definían si apelaban la medida y desde la Asociación de Familias de Detenidos (ACIFAD) evaluaban la presentación de otro por las condiciones de los detenidos en las nuevas unidades.

Ariel Cejas Meliare, procurador penitenciario adjunto interino, recorrió este martes el penal para evaluar las condiciones de los detenidos y del operativo. «Mostraron todas las cámaras, que son muchísimas, cómo se estaban haciendo los trasladados y observé que estaba todo controlado. No se vieron situaciones de peligro o maltrato. Se comprometieron a que les iban a entregar las pertenencias a los que ya están en Marcos Paz así que estamos esperando que eso se concrete», contó a Clarín.

El reclamo de los detenidos

Según pudo saber Clarín ya se desocuparon las plantas 5 y 6, este martes avanzaban sobre la 3 y el lunes había sido el turno de los pabellones externos 50 y 52.

El ex baterista de Callejeros, Eduardo Vásquez (51), condenado por el femicidio de Wanda Taddei, uno de los primeros trasladados.

Los restantes quedaban en la planta uno y dos. La primera es la que está en la agenda del papa León XIV para el miércoles 11 de noviembre.

«Pintaron el pabellón 2 y a los que estaban ahí los pasaron al 12. Ahora quedaron ahí los católicos, entre los que están quienes se reunirían con el Papa», contaron a Clarín.

Los traslados se concretaron con bolsones blancos confeccionados en el Módulo 1 de la Unidad 1 del Complejo Penitenciario de Ezeiza.

Ante la consulta de este diario, los presos manifestaron quejas respecto de sus pertenencias. Esos bolsones eran lo único que podían llevarse a Marcos Paz, algunos pudieron incluir una bolsa extra pero no mucho más. Sin embargo, ya en el nuevo lugar, todavía no se los habían entregado, aun 48 horas después del traslado.

Por lo menos el sector AC1 de la Unidad 1 ya organizaban una huelga de hambre para exigir que les entreguen sus pertenencias. De acuerdos a su reclamo les habrían permitido acceder a dos mudas de ropa cada uno pero no al resto de sus cosas.

Entre los pedidos de los internos está la falta de elementos de higiene, ropa, abrigo o mantas para abrigarse en el nuevo edificio vacío.

Así quedaron los pabellones que fueron vaciados.

Patricia Croitoru es la abogada defensora de Eduardo Vásquez, el ex baterista de Callejeros que cumple condena por el femicidio de Wanda Taddei y que fue trasladado el domingo.

«Eduardo manifestó que no están recibiendo sus pertenencias, no tienen ni una foto, ni una frazada. La promesa que les hicieron fue que compensarán las visitas con más tiempo o con más días una vez que estén todos los trasladados. Pero están organizando una huelga de hambre para reclamar que le entreguen sus cosas y que les garanticen las condiciones básicas de higiene y abrigo», contó Croitoru.

Además, otro de los reclamos de los internos está en las condiciones de encierro. Los del pabellón externo 50, que eran internos con buena conducta, tenían regímenes semiabiertos y ahora todos esos beneficios están siendo revisados.

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