A cuatro días del anuncio de la creación del proyecto «Colecciones Nacionales de Arte de la República Argentina», que, según anticiparon fuentes del Gobierno, reunirá las reservas artísticas del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) y el Palais de Glace, aunque no las del Museo Nacional del Grabado (alojado en la Casa Nacional del Bicentenario) ni del Museo de Arte Oriental (ubicado en el Centro Cultural Borges), la directora del Palais (o Palacio Nacional de las Artes), Cristina Santa Cruz, presentó su renuncia indeclinable.
Clarín intentó ubicarla infructuosamente para conocer las razones de su dimisión. Sí fue confirmada por otras dos fuentes que ni la directora Santa Cruz ni los directores de otros museos con problemas de espacios para sus propias reservas fueron consultados para la elaboración del proyecto de las Colecciones Nacionales, que llamaremos de la «reserva unificada».
Fuentes de la Subsecretaría de Patrimonio confiaron a Clarín que, en el fondo, la causa de esta renuncia indeclinable, así como del malestar que existe en varios museos, es la falta de comunicación de la directora Nacional de Patrimonio, Paula Zingoni, respecto de las actividades de los museos.
Incluso, de las propuestas formuladas por las asociaciones de amigos que recaudan fondos y ayudan a sostener a los museos, frente a los exiguos presupuestos de los que estos disponen.
«Cada museo es una institución independiente que tiene una responsabilidad sobre el acervo artístico que tiene en custodia, que preserva y exhibe. La pretensión de unificación no se entiende porque requerirá medidas de seguridad muy puntuales en un edificio común», nos dijeron voceros inobjetables respecto de la propuesta de la reserva unificada.
Tres directores consultados por Clarín no tenían idea de cómo será la iniciativa de las Colecciones Nacionales.
La idea habría sido de Zingoni, quien alentó al secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, a anunciar esta unificación. En la propuesta trabajó el MNBA, que es el que mayor necesidad tiene de disponer de un espacio para su reserva.
Todavía no se conocen detalles sobre cómo se distribuirán los metros cuadrados de la exsede del AGN (Archivo General de la Nación), ubicada en avenida Alem 246, entre Perón y Sarmiento.
Lo que se sabe es que en la iniciativa no participaron los directores de los demás museos que, eventualmente, podrían requerir en el futuro espacio para sus reservas.
¿Cuánto le costará al Estado la adecuación del edificio que fue sede del AGN? La pregunta del millón se develará el viernes, cuando se haga el anuncio oficial.
El edificio de la exsede del AGN presenta muchas necesidades de reforma, adecuación, iluminación y humidificación, acordes al tesoro que albergará.
Ello, al margen de la seguridad que deberá garantizarse a través de cámaras, sensores y la tecnología más avanzada para la preservación.










