En la seguridad bancaria hubo un antes y un después tras la brutal salidera que sufrió Carolina Píparo, el 29 de julio de 2010, en La Plata. Dos meses más tarde se sancionó una ley que obligó a los bancos a instalar mamparas o pantallas visuales que impidieran ver a los clientes mientras realizan una transacción por ventanilla. También, en los cajeros automáticos.
Esto contribuyó a mejorar la seguridad y los delincuentes tuvieron que reinventarse para continuar cometiendo estos hechos. Pero ninguna medida es perfecta y esto quedó en evidencia con lo que le pasó el miércoles 2 de octubre de 2013 a una mujer en un banco del barrio de Palermo.
Carla Zuccarelli, de 28 años, había ido poco antes de las 11.40 de aquel día a la sucursal N° 66 del Banco Galicia, ubicada en la avenida Santa Fe 3701, esquina Scalabrini Ortiz, cerca del Jardín Botánico, en una zona con fuerte presencia policial y una comisaría a tres cuadras.
La mujer informó en la mesa de recepción a un empleado que quería cerrar su cuenta y retirar todo su dinero. Siguiendo sus instrucciones, sacó número y se dirigió al sector de cajas para esperar ser atendida.
Segundos después, un hombre se sentó a su lado, dejó una mochila en el piso, aguardó unos minutos y se retiró sin realizar ninguna operación. Cuatro minutos más tarde, a las 11.46, ingresó un segundo hombre que se sentó detrás suyo, sin sacar número.
El marcador entra después de la víctima.Después de retirar la plata, 20.700 pesos que correspondían a la liquidación final por el cese de su relación laboral en una prestigiosa cadena de pinturerías, Zuccarelli lo guardó en su mochila y se fue del lugar. Las cámaras de seguridad mostraron que ese segundo hombre la siguió.
A las 11.50, tras ingresar en una ferretería de la calle Armenia al 2200, a 600 metros del banco, dos hombres -uno de ellos armado- le exigieron el dinero y escaparon en una moto conducida por un tercer cómplice.
La víctima entra a la zona de cajas ante la atenta mirada del marcador.Por este caso, en las últimas semanas el Juzgado Civil N° 51 de la Ciudad de Buenos Aires condenó al banco a pagarle a la víctima una indemnización total de $ 28.265.044, más intereses, en concepto de daño material ($ 20.700), incapacidad psíquica ($ 25.701.144), tratamiento psicológico ($ 43.200) y daño moral ($ 2.500.000).
Para el último ítem, se aplicó la conocida doctrina de los «placeres compensatorios» y el monto se estableció en el equivalente al valor de un viaje de dos semanas -con media pensión- una provincia del norte argentino.
El marcador sale después de la víctima, que retiró todo su dinero.Otro dato significativo del fallo, al que accedió Clarín, es que extendió la pena a la compañía de seguros de la entidad demandada, Allianz Argentina. También la sentenciaron, junto con el Galicia, a pagar las costas del proceso.
En octubre de 2013, la cotización del dólar oficial era de 5,81 pesos y la del blue, de 9,57 pesos. Lo que le robaron a Zuccarelli representaba poco más de 3.500 dólares al valor oficial. En tanto, la indemnización (sin los intereses) asciende a unos 19.000 dólares.
Qué dijeron el banco y la aseguradora
Desde el banco y la aseguradora señalaron que no existía responsabilidad civil porque el hecho ocurrió a «650 metros» de la sucursal -un débil argumento que fue desechado- y advirtieron que la clienta «no extremó las medidas de seguridad».
Si bien dos empleados bancarios -un hombre y una mujer- fueron investigados, se determinó que no habían tenido participación en el caso.
El marcador se levanta sin hacer ninguna operación, luego de que ve salir a la clienta.En realidad, fueron las cámaras de seguridad la clave para determinar quiénes la marcaron, la siguieron y le robaron.
Según la resolución, la modalidad delictiva utilizada «no configura un hecho imprevisible» y el banco «conocía y dominaba en general la fuente de riesgo».
«La Justicia confirmó lo que sosteníamos desde el principio: la seguridad del cliente no termina en la puerta del banco«, sostuvo el abogado de la damnificada, Sergio Osmar Domínguez.
El marcador observa la salida de la víctima.El robo que cambió la seguridad bancaria
El 29 de julio de 2010, a Carolina Píparo -por entonces de 33 años y embarazada de nueve meses- la marcaron en una sucursal del Banco Río de avenida 7 y calle 42, en La Plata, la siguieron y le pegaron un balazo que le entró por un costado de la mandíbula y le perforó un pulmón.
Carolina Píparo, durante una entrevista con Clarín en 2020, 10 años después del lamentable hecho que le çambió la vida. Foto Martín Bonetto.Todo fue para robarle 10.000 dólares y 13.000 pesos que la mujer había sacado para escriturar una casa. El día anterior había ido a retirar la plata, pero le dijeron que volviera a las 24 horas.
Ella estuvo al borde de la muerte (pasó internada 42 días) y su hijo Isidro nació de urgencia y por cesárea. Una semana después, el bebé falleció.
Dos meses exactos más tarde, el Congreso aprobó la Ley de Seguridad Bancaria. Además de las medidas en el interior de las sucursales, el proyecto del diputado del GEN Gerardo Milman instruyó a que se instalaran inhibidores o bloqueadores de las señales de celulares dentro de los edificios, con la salvedad de que no interfirieran en las alarmas de seguridad ni el funcionamiento de estos teléfonos afuera del banco.
Y que el tesoro de las sucursales estuviera blindado con cemento y acero para resguardar los valores y las cajas de seguridad.
El Banco Central tenía 60 días de plazo para emitir las normas reglamentarias, pero recién lo hizo en enero de 2011.
Si bien estoy contribuyó a mejorar la seguridad, las salideras bancarias y los motochorros son modalidades que siguen preocupando a las autoridades.
Las condenas por el caso Píparo
Por el caso Píparo, en mayo de 2013, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de La Plata condenó a prisión perpetua a Carlos Moreno, al que Carolina identificó como el tirador; a Luciano López, conductor de la moto que la siguió; a Carlos Jordán Juárez y a Miguel Ángel «Pimienta» Silva, encargados de marcarla adentro y afuera del banco, y a Juan Manuel Calvimonte, por reclutar a la banda.
En 2015, el Tribunal de Casación provincial les bajó las penas a todos (Moreno y Jordán Juárez a 25, Calvimonte a 24, y Silva y López a 23).
«Pimienta» murió en julio de 2018 en un hospital de La Plata, dos semanas después de que la Justicia le otorgara la prisión domiciliaria.
Si bien hubo un acuerdo confidencial, trascendió que el banco indemnizó a Píparo con una suma de 2.000.000 de pesos, aunque sus abogados -del estudio de Fernando Burlando– habían reclamado un monto casi cuatro veces mayor.










