Después de conseguir una victoria frente al Newcastle (2-1) y acumular cinco triunfos seguidos en todas las competiciones, Pep Guardiola, técnico del Manchester City, quiso liberar de presión y destensar a sus jugadores, enfrascados de pleno en la lucha por la liga inglesa, ahora que están a solo dos puntos del Arsenal de Arteta, también de pie en la Champions ya que acabó en el top 8 en la primera fase del torneo. “A los jugadores les he dicho: ‘Lo mejor que podéis hacer en estos días para animaros es tomar muchas caipirinhas y daiquiris’. Que disfruten de la vida y luego hagan tres buenos entrenamientos antes de ir a Leeds. Esa es la mejor manera de hacerlo, la que siempre hemos hecho”, resolvió el entrenador, que siempre bebió de las fuentes de Johan Cruyff -su técnico en el Barça-, porque recordada es la frase que dijo antes de la primera Copa de Europa del club (1992), en la final frente a la Sampdoria: “Salid y disfrutad”.
Sabedor de que el City tiene una plantilla para conquistar todo, el técnico no quiere presión extra para sus jugadores. “Si vas en plan: ‘Hemos ganado aquí, a ver que hace ahora el Arsenal o el Aston Villa…’. No, porque luego nosotros vamos allí y la realidad te da una bofetada y todo sale distinto a lo que pensaste”, resumió. Por eso les recetó que se tomaran unas copas para liberar la mente, para que cuando vuelvan al trabajo estén al cien por cien. No es, en cualquier caso, nada nuevo en el librillo de Guardiola. Con Gerard Piqué, por ejemplo, cuando entrenaba al Barça, hubo un día en el que, después de un buen triunfo en el Camp Nou, se acercó al futbolista y le dijo: “Geri, hoy quiero que quemes la noche”. El futbolista, que por entonces era joven, le respondió: “No hace falta que me lo digas dos veces”. Ese año, el Barça lo ganó todo.
Guardiola, por su parte, también hizo caso a sus palabras y el domingo viajó a Brescia (Italia), equipo en el también jugó en las temporadas 2001-02 y 2003, y con el que ha mantenido un especial cariño por el ambiente y la ciudad. Fue para felicitar a su amigo Edoardo Piovani, mánager del club. De paso, acudió al encuentro en el Estadio Rigamonti (Brescia-Pro Patria, de la Serie C), donde fue el invitado de honor. El sábado, el City visitará al Leeds y, espera, sus jugadores estén frescos de piernas y, claro, de cabeza.










