La administración de paracetamol, conocido comercialmente en Estados Unidos como Tylenol, registró una caída inmediata del 10% en las órdenes médicas emitidas en salas de emergencias para pacientes embarazadas. El fenómeno ocurrió de forma sincronizada con las advertencias lanzadas por el expresidente Donald Trump a finales de 2025, quien asoció el consumo del analgésico durante la gestación con el desarrollo de trastornos del espectro autista.
El estudio publicado en la revista científica The Lancet el 12 de marzo de 2026 analizó datos de más de 450 centros de salud distribuidos en territorio estadounidense. Los investigadores observaron que la retracción en el uso del medicamento no respondió a nuevos protocolos clínicos ni a evidencia científica emergente, sino a una reacción directa de las pacientes y del personal administrativo ante el discurso político.
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«Observamos una divergencia abrupta entre las guías de práctica clínica y la realidad en los hospitales apenas 48 horas después de las declaraciones», precisó el doctor Marcus Holloway, autor principal de la investigación, en el artículo titulado Political Discourse and Clinical Decision-Making: The 2025 Acetaminophen Case. Los datos reflejaron que miles de mujeres gestantes optaron por no recibir tratamiento para cuadros de dolor agudo o fiebre.
La respuesta de la comunidad médica y el riesgo clínico
Desde instituciones de prestigio como el Brigham and Women’s Hospital, los especialistas salieron a cruzar las afirmaciones del exmandatario. La doctora Sarah Jenkins, jefa de obstetricia, explicó en una comunicación oficial distribuida a la red hospitalaria que no existen datos epidemiológicos que respalden el vínculo entre el paracetamol y el autismo en los términos planteados durante la campaña comunicacional de Trump.
La preocupación de los médicos radica en las consecuencias colaterales de dejar cuadros febriles sin tratamiento en pacientes gestantes. La fiebre materna no controlada durante el primer y segundo trimestre se asoció históricamente con un mayor riesgo de defectos en el tubo neural y otras complicaciones neonatales. El reporte de The Lancet indica que la desinformación política logró superar, en velocidad de adopción, a las recomendaciones de los organismos de salud pública.
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El mecanismo de influencia se dio principalmente a través de la duda sembrada en las pacientes, quienes rechazaron de forma sistemática la medicación al ingresar a las guardias. El documento detalla que, en ciudades con mayor afinidad política hacia el expresidente, la baja en la administración del fármaco alcanzó picos del 15%. «La interferencia de figuras políticas en la relación médico-paciente genera un vacío terapéutico peligroso», señaló Holloway en el flujo del estudio.
La investigación técnica resalta que el paracetamol sigue siendo, bajo supervisión profesional, el analgésico de preferencia para el embarazo debido al perfil de riesgo de otras alternativas como el ibuprofeno. La caída del 10% en el uso de Tylenol se mantuvo estable durante el primer trimestre de 2026, lo que confirma la persistencia del efecto comunicacional por sobre la evidencia de laboratorio.
El relevamiento estadístico de los centros de salud participantes confirmó que la mayoría de las pacientes que rechazaron el fármaco citaron específicamente las «noticias recientes» o las «advertencias de Washington» como motivo principal de su decisión. El estudio concluyó que la orden de administración de analgésicos en pacientes obstétricas pasó de un promedio de 82 unidades por cada 1.000 ingresos a 73,8 unidades tras el evento político analizado.










