Después de convertir el primero de los dos tantos que metió en el triunfo de Rosario Centralsobre Atlético Tucumán, Alejo Véliz se quebró. No fue porque cortó una racha de siete partidos sin marcar sino que tenía un motivo mucho más especial. “Le quiero regalar esto a mi abuelo que no la está pasando bien. Es un momento jodido pero le quiero agradecer por todo lo que me da y me dio… Ayer le prometí que le iba a regalar un gol…”, dijo con la voz quebrada.
Claro, por eso errar el penal a los 10 minutos fue aún más difícil. “Antes de patear pensaba en él y cuando lo erré me quería morir. Fue duro, pero escuchar la ovación de la gente fue importante y me dio fuerzas para seguir”, contó.
Más allá de la compleja situación personal que está atravesando, el delantero de 22 años reconoció que la mala racha que traía, pesaba: “Necesitaba mucho el gol, hacía bastante que no podía meterla y se hace difícil el día a día”.
A su lado tuvo a los de siempre. “Mis compañeros, mi novia, mi familia… Cuando erré el penal el Bicho (Campaz) me dijo que otra me iba a quedar y se dio”, destacó, mencionando al colombiano que luego le dio las dos asistencias. Alejo prometió y cumplió…











