Durante años, el casamiento fue una fecha marcada en el calendario: una noche, un vestido, una fiesta. Hoy, para muchas parejas jóvenes, eso quedó corto. La celebración empieza antes. En un rooftop con DJ al atardecer. En un almuerzo con estaciones de fuego, vino y abrazos largos entre personas que no se veían hace años. Se trata de las fiestas pre boda que dejaron de ser un detalle simpático para convertirse en un capítulo central de la experiencia.
Un ejemplo reciente que expuso esta lógica fue el casamiento “Cafayate Fantasy”, la boda que se hizo en la Quebrada de las Conchas que generó un gran escándalo y que, más allá de la polémica, mostró con claridad cómo se vive hoy este tipo de celebraciones extendidas. Fueron cuatro días y lejos de ser una excentricidad aislada, ese formato resume una tendencia que crece entre parejas jóvenes.
“La pre boda mezcla los mundos. A veces acompaña al Civil, otras se hace aparte, pero siempre cumple una función clave: que los invitados se conozcan antes”, explica la event planner María Inés Novegil.
Esa es la esencia de una tendencia que, según Novegil, se consolidó con fuerza en los últimos cuatro años: romper el hielo antes del casamiento. Juntar grupos, generar confianza, garantizar que el día de la boda nadie sea un extraño. “Cuando llega la fiesta, ya se conocen todos. Eso asegura un fiestón”, remarca a Clarín.
La directora de Planners Eventos y miembro de la Comisión Bodas Destino de AOCA, Valeria Moledo, lo resume en una frase que se repite entre las parejas jóvenes: “Cuanto más dure el festejo, mejor”.
La pre boda ocurre 24 o 48 horas antes del casamiento (muchas veces junto al Civil) y reúne a familiares y amigos íntimos que llegan desde distintos puntos del país y del exterior. Suelen ser encuentros de hasta cinco horas, pensados para distender y generar cercanía antes del gran día.
Para Alejandra Gil Posleman, gerenta de la bodega Rosell Boher Lodge en Mendoza y referente de este tipo de eventos en bodega, el espíritu es claro: “Es el reencuentro. Personas que viven en países distintos, hermanos en Europa, amigos en otra ciudad. Un solo día de fiesta no alcanza para ponerse al día”.
Fiesta pre boda en Lowlands, una de las alternativas. Un clima opuesto al de la boda: más relajado, más largo, más social
Si la boda tiene protocolos y horarios, la pre boda va por el camino inverso. Los formatos hablan de eso: pool parties que arrancan al mediodía y se estiran hasta la noche, sunsets en rooftops, almuerzos descontracturados con livings, barras altas y DJ.
Siempre con una consigna: que sea distinto a la boda. Más relajado. Otra paleta de colores , otra música, otra dinámica. La gastronomía acompaña con propuestas tipo cóctel o buffet, bandejeo frío y caliente, estaciones, y una barra protagonista con tragos de autor (muchas veces con el nombre de los novios).
El dress code también cambia. Total white, lino, sombreros, un estilo más cercano a una fiesta tipo palapas (una experiencia de fiesta tipo sunset de música electrónica ubicada en Potrerillos, Mendoza) que a una gala nocturna. “Es una convocatoria más lúdica, más cómoda, y todos llevan un outfit especial para la pre boda”, describen.
En muchos casos, la pre boda se realiza en el mismo lugar de la boda o en una locación muy cercana: bodegas, lodges, casas de campo y hoteles. Eso permite que los invitados usen el espacio casi como una casa grande: se alojan, descansan, se cambian, se juntan en la pileta o en livings al aire libre y viven el encuentro con un ritmo completamente distinto al del día siguiente.
En general son eventos al aire libre con un código de vestimenta mucho más relajado.La estética importa, pero no es el fin. “Buscamos que refleje el estilo de los novios”, dice Novegil. Gil Posleman agrega un dato interesante: “La preboda es más instagrameable que la boda. Hay tiempo para abrazarse, sacarse fotos, compartir. En la boda estás comiendo y bailando”.
La raíz de esta tendencia está en las destination weddings y en el clásico rehearsal dinner estadounidense. En Argentina, esa idea se tradujo en asados de bienvenida, cocktails, almuerzos y sunsets previos.
María Inés Novegil, con casi 30 años en la profesión, asegura que “Argentina siempre fue un destino buscado para las parejas que viven en el exterior. Durante años, más del 50% de las bodas que organizamos anualmente fueron de novios que viven afuera y eligen Buenos Aires para casarse”.
Aunque hoy los valores locales sean más altos que en otros lugares del mundo y eso haya hecho bajar un poco la demanda, Buenos Aires sigue siendo uno de los destinos favoritos. “Estas destination weddings no se piensan como un solo evento. Está la boda, pero también el rehearsal dinner, los welcome cocktails, asados y brunchs post fiesta. Se arma un cronograma completo con traslados, actividades y experiencias”.
Muchas de las celebraciones se realizan en grandes especios de la Ciudad.Muchas de estas celebraciones se realizan en grandes espacios de la Ciudad, pero también íntegramente en destinos del interior que resultan atractivos para los extranjeros, como San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Salta, Jujuy o Córdoba. Para los invitados, además, se convierte en un plan turístico: llegan una semana antes o se quedan después para recorrer el país.
“Buenos Aires hace muchos años que ya es una boda de destino para extranjeros”, resume.
Valeria Moledo, que organiza bodas en Mendoza, San Juan y San Luis, suma otro dato: “Tengo clientes de Brasil, Londres, Francia, Perú y Paraguay. Y cada vez más argentinos empiezan a adoptar este formato”.
Gil Posleman marca un cambio interesante: “Hace unos años veíamos más la post boda, el almuerzo del día después. Desde hace dos años, la pre boda pasó a ser el evento más importante después de la boda”.
Organización, costos y una producción que se parece a la de una boda
Aunque el clima sea relajado, la producción no lo es. DJ, catering, decoración, planificación, locación. La convocatoria suele ser de 50 a 100 invitados y estos encuentros suelen durar alrededor de cinco horas, aunque hay casos que se extienden mucho más.
Una mesa de pre boda en el Hotel Faena. En algunos formatos, el alojamiento lo paga cada invitado y el evento lo cubren los novios. La familia participa con detalles de ambientación, música o souvenirs.
Según fuentes del sector, el costo puede oscilar entre 50 y 100 dólares por persona, más la tarifa de locación, que puede ir de 6.000 a 10.000 dólares según el espacio y la cantidad de invitados.
Si bien este formato extendido es propio de quienes viven en el exterior y viajan especialmente para casarse en Argentina, las parejas locales están empezando a adoptar la lógica, aunque en una versión más acotada. “Para los argentinos, esta tendencia aparece con la excusa del festejo del Civil o de una pre boda como mini evento que precede a la gran fiesta”, explica Novegil.
Cómo se viven las pre bodas en los hoteles de lujo
En hoteles cinco estrellas, estas celebraciones se conocen puertas adentro como “comidas previas” o “festejos previos al casamiento” y están profundamente asociadas a las destination weddings. Las parejas que llegan desde el exterior suelen alojarse entre cuatro y siete días junto a parte de sus invitados, y ese tiempo se transforma en una secuencia de encuentros que comienzan bastante antes del evento principal.
Desde el Four Seasons describen un formato que se repite: cócteles descontracturados con sillones, DJ y circulación libre por los salones o espacios como la mansión; bandejeo de comidas, cazuelas, postres y un clima social donde se conversa, se brinda y, sobre el final, se baila. Son eventos tempranos, de 19 a 24, pensados más para el encuentro que para la formalidad.
Este formato es más habitual entre parejas extranjeras y cada vez más argentinos lo incorporan.También existen versiones más íntimas: cenas sentadas para 20 personas con padres y amigos cercanos. Y otras más lúdicas: fiestas temáticas previas (blanco y negro, gala del Met, estrellas de Hollywood) con dress codes específicos que proponen una estética completamente distinta a la de la boda.
Desde Faena Catering coinciden en que estas pre bodas están en crecimiento y las definen como eventos sociales que complementan al principal, pero con identidad propia. Suelen realizarse en espacios como la terraza o el Patio Chico de El Mercado, o en The Library Lounge, que ya de por sí ofrecen un clima diferente. Allí, muchas parejas hacen foco en la identidad argentina: menúes estilo asado, shows de tango y detalles pensados para agasajar a quienes llegaron de lejos.
Ambos hoteles marcan algo clave: aunque este formato es más habitual entre parejas extranjeras, cada vez más argentinos lo incorporan, sobre todo aquellos con amigos repartidos por el mundo o con experiencias de vida en el exterior. En muchos casos, entre 15 y 20 invitados se alojan en el hotel durante varios días y participan de cenas de bienvenida, cenas de ensayo, brunchs y actividades turísticas por la ciudad.
La razón de fondo se repite: aprovechar que todos están en el mismo lugar al mismo tiempo y generar instancias de encuentro antes del gran día.










