Malvinas es esa herida que aún no cicatriza y que es muy querida para los argentinos. En ese marco, ayer se realizó un acto en la 50° edición de la Feria del Libro para recordar a los soldados, a los conscriptos y a los veteranos de la guerra de Malvinas, y también para la presentación del libro Charlando con un héroe, del financista y escritor argentino-peruano Javier Sánchez de la Puente, publicado por Ediciones Argentinidad.
Se trata de una recopilación de 12 relatos de veteranos de Malvinas que previamente salieron a la luz en su podcast. Una sugerencia de su hija Fátima se transformó en una publicación impresa sobre los relatos de 36 sobrevivientes en primera persona.
La Sala José Hernández estuvo colmada por alrededor de unas 600 personas, entre familiares, amigos y veteranos de guerra. La emoción a flor de piel se sintió desde el primer instante, cuando la banda del Regimiento de Artillería I “Brigadier General Tomás de Iriarte” –el 9 de mayo cumplirá 200 años– ingresó al recinto y entonó la Marcha de San Lorenzo, seguida por la marcha de Malvinas. Todos de pie, haciendo honor a los soldados argentinos que lucharon contra los ingleses en los 78 días que duró esta guerra.
Luego, el acto para conmemorar a los veteranos de guerra con Javier Sánchez de La-Puente y Juan José Gómez Centurión, otro veterano de Malvinas que hace honor a la causa cada vez que amerita la situación. El periodista Guillermo Lobo ofició de moderador.
El veterano de guerra y político argentino, fundador y presidente del Partido de la Reconquista (PR), abrió la charla. “Es un tremendo honor y un gran agradecimiento que me den la oportunidad de estar acá presentando el libro. Esto es histórico. Como decía Guillermo (Lobo), nunca en la Feria del Libro, en una sala como ésta, había tanta cantidad de público, con esta cantidad de veteranos de guerra. A mí me emociona mucho y me alegra mucho. Les agradezco muchísimo a todos los que están acá”, dijo.
Según Gómez Centurión, hay tres generaciones que tratan a la Guerra de Malvinas de distinta forma. “Javier tiende un puente entre esa generación y la que viene, que es la generación de la posguerra, los sub50, esos chicos que tenían 5, 6 o 7 años, que escribían cartas durante la guerra y que después de la guerra le vendieron todo el proceso de desmalvinización, que fue una bajada de línea a los medios de comunicación, a la política, a la educación, a las escuelas y a las universidades, validando los argumentos del usurpador británico: que las Malvinas nunca habían sido argentinas, que es una guerra absurda, que no tiene sentido, que los veteranos de guerra habían sido usados en beneficio político de un cálculo político de la Junta Militar, y que de repente esos chicos fueron creciendo y empezaron a leer sobre Malvinas”, cuestionó.
“En la otra generación es donde empieza a cambiar el tema Malvinas, con los nativos digitales, cuando el tema Malvinas empieza a aparecer en las redes, cuando nuestros chicos empiezan a ver las caras de los veteranos en las redes y empiezan a escuchar sus palabras”, justificó. Gómez Centurión se quebró en medio de la sala, pero los presentes lo ovacionaron con aplausos para poder continuar con su relato.
“La malvinización”
Gómez Centurión, que luchó en Malvinas por la recuperación de las islas, señaló que el término desmalvinización “tenía como objetivo sacar de la cabeza de los argentinos la causa Malvinas. La generación Malvinas aprendimos esta causa en las escuelas, con la maestra de la primaria. Teníamos un día en el que se estudiaba Malvinas y dábamos clases especiales y contábamos la resolución de la ONU”.
“Entonces, quisieron romper eso que nosotros lo habíamos vivido en la infancia y lo pudimos poner en ejercicio por primera vez después de 150 años, romperlo con las generaciones posteriores. Quisieron sacar Malvinas de la cabeza de los argentinos y no lograron otra cosa que instalar Malvinas en el corazón de los argentinos”, añadió.
“No hay lugar en Argentina, por pobres, por aislados, por lo lejano que sea, que no tenga un monolito, un recordatorio de los muertos de Malvinas, del 2 de abril o de algo relativo a los derechos soberanos de la Argentina sobre Malvinas”, completó.
Luego, llegó el turno de Javier Sánchez de la Puente, autor del libro que hace honor a los veteranos de Malvinas, quien agradeció a todos aquellos que hicieron posible plasmar su obra del podcast a la lectura.
“A la causa Malvinas le cambié el título: ahora digo que es la causa de los veteranos, que incluye a sus familias porque, primeramente, está muy mal mensurado el tema Malvinas. A Malvinas fueron 14.000 hombres a las islas y se involucraron 23.000”, expresó.
Y continuó su relato: “Cada uno de los que estaban involucrados tenía dos padres, cuatro abuelas, hermanos, tíos, sobrinos, novias, hijos. Quiere decir que el coeficiente multiplicador era bastante más grande que 649. Quiere decir que esto atraviesa de norte a sur y de este a oeste”.
“¿Por qué hablo de familia de veteranos? Por una sencilla razón: por una madre que se quedó sin un hijo, por una mujer sin su marido, amigos que perdieron gente ahí. En una guerra murieron más de 649 soldados, ese número es casi superado por los muertos después de la guerra, por los hombres que no soportaron sus heridas del alma, que casualmente, la mayoría de esos terribles episodios que suceden, son en el período de Malvinas: del 2 de abril al 14 de junio”, sentenció.
“Los veteranos que volvieron, sus familias también la tuvieron difícil por esto que dicen, que los invisibilizamos, que los escondieron, los marginaron, que hubo toda una tarea de inteligencia para deformar la realidad. Eran jóvenes pobres, chicos, cobardes, sin instrucción, sin equipo”, señaló Sánchez de la Puente.
Mujeres en la guerra
Sánchez de la Puente destacó el rol que tuvieron las mujeres durante la guerra de Malvinas, desde aquellas mendocinas que tejían, otras que vendían sus alhajas o las que enviaban cartas a los soldados y conscriptos que luchaban por la recuperación de las islas. Sin embargo, ponderó una historia particular.
“Con el tiempo, tuve la suerte de conocer a mi amiga veterana Silvia Barrera. Es instrumentadora quirúrgica, una mujer que no aparece mucho en los relatos de Malvinas. Junto con trece jovencitas se embarcaron en el Irízar, el buque de hospital argentino. Con todo el prejuicio del machismo de la época, 300 soldados compartiendo con 13 casi mocosas que encima no tenían uniforme, les quedaban grandes los borceguíes y la ropa. Resultaron ser enfermeras e instrumentadoras de excepción. Cuando dejaban de curar se convertían en madres que daban cobijo emocional a esos soldados heridos con tanta angustia”, recordó. Esta historia también forma parte de su libro.
“Mi amiga Silvia, que es absolutamente inteligente, marcaba el teléfono de una radio y llamaba al buque inglés Uganda, que estaba en la misma bahía de San Carlos, donde se producían los combates aéreos. Ella tradeaba (negociaba) sangre, sutura, entre otras cosas. Así organizó un banco de elementos para salvar vidas. No importaba si eran argentinos o ingleses, había que salvar vidas y eso lo logró Silvia, que estuvo atada a la mesa de operaciones”, destacó Sánchez de la Puente.
“En las charlas siempre aparecen tres elementos: la espiritualidad tremenda del argentino. En Malvinas rezaban todos: no había agnósticos, judíos o testigos de Jehová, todos rezaban el rosario. Los oficiales encontraron en el rezo del rosario generar unidad, espíritu de cuerpo y contención. Eso fue fabuloso”, recordó Sánchez de la Puente.
Según el autor, “la mayoría de los muertos y heridos en combate en Malvinas son con heridas en el frente: en el pecho, en la cabeza, en los brazos. Eso quiere decir que no corrieron para atrás. No es así el relato que nos contaron”.
¿Cómo se encuentra el veterano de Malvinas?
“Cuando una herida cicatriza, es irrompible. No hay forma de que se vuelva a partir. Nosotros estamos curtidos en el tema Malvinas”, suscribió Gómez Centurión.
“Pero, además, en este proceso de nuestro envejecimiento, lo que hemos visto es que la persistencia nuestra en el tema de Malvinas, en recordar a nuestros muertos, en recordar la causa durante tantos años acompañados por un montón de gente, ha dado frutos en la sociedad. Hoy, los jóvenes tienen una curiosidad y una aceptación enorme por Malvinas. Lo veo en la generación de mis nietos”, apuntó.
“¿Por qué la causa Malvinas está en la Constitución Nacional? –cuestionó Gómez Centurión, y respondió a sí mismo–: Porque tenemos 649 muertos, pero hubo miles de personas dispuestas a dar la vida por Malvinas. Por eso está en la Constitución”.
Y cerró: “Difícilmente, la política argentina hubiera rescatado el tema Malvinas como causa si en 1982 los argentinos no hubiéramos dicho basta, vamos a pelear por lo que es nuestro. Desde el punto de vista internacional no es lo mismo. Creo que el mundo, en el hemisferio norte, se vuelve a preguntar qué hacen los británicos en el Atlántico Sur. Algún día se lo van a contestar”, concluyó entre aplausos generalizados.
Por último, una treintena de veteranos de guerra quedaron de pie e inmediatamente se escuchó una estruendosa ovación en la sala. Los abrazos afectuosos, una mano estrecha y un saludo no tardaron en llegar. Nuestros héroes de Malvinas son y seguirán siendo leyenda en la memoria colectiva de todos los argentinos.









