las presentaciones de J.M. Coetzee y dónde verlo hoy

las presentaciones de J.M. Coetzee y dónde verlo hoy


La Feria Internacional del Libro festeja medio siglo con un hecho poco frecuente en el panorama editorial: la presencia simultánea de dos premios Nobel, el chino Mo Yan y el sudafricano J. M. Coetzee, en una ciudad convertida en espacio de reflexión frente al ruido exterior. Para Coetzee, nacido en Ciudad del Cabo en 1940 y consagrado con el Nobel en 2003, esta fue su tercera visita importante a la Feria –tras sus diálogos con Paul Auster en 2014 y la presentación de Siete cuentos morales en 2018–, consolidando un vínculo con la Argentina que ya dejó varias escenas memorables.

Coetzee se desplazaba por los pasillos del Pabellón Blanco con la levedad de quien preferiría pasar inadvertido, aunque supiera que era el centro de todas las miradas. Es, sin duda, una de las figuras más austeras y reservadas de la literatura contemporánea. No hay en él espacio para la pose ni para la complacencia. Es un hombre que habita el silencio para que sea su escritura, densa y cargada de interrogantes éticos, la que tome la palabra.

Antes de sus dos intervenciones en la Feria, se lo pudo ver recorrer el predio custodiado por Christian Rainone (presidente de la Fundación El Libro), Ezequiel Martínez (director general de la institución) y Soledad Costantini (directora de Malba Literatura). Su destino, en ambas ocasiones, fue la Sala Victoria Ocampo, un recinto que resultó pequeño ante la cantidad de público que aguardaba.

Contra el imperio del idioma

La primera intervención pública de Coetzee en la Feria dejó uno de los gestos más singulares del autor en los últimos años: la decisión de que El polaco se conociera primero en español antes que en su original inglés.

No se trató de un mero capricho, sino del resultado de lo que él mismo calificó como una “derrota” frente a la maquinaria editorial. Coetzee intentó que la versión en castellano fuera considerada el original para futuras traducciones, pero se encontró con el límite de los “procedimientos operativos” de la industria, que se negaron a alterar la jerarquía del inglés.

Ese gesto funcionó como disparador de varios de los temas que atravesaron la presentación de Don de lenguas, volumen de ensayos editado por El Hilo de Ariadna y escrito en colaboración con la filósofa, escritora y traductora Mariana Dimópulos.

Bajo la conducción de Flavia Pittella –crítica literaria, periodista y traductora– se generó una dinámica bilingüe particular: Pittella dialogó en castellano con Dimópulos, conectada desde Berlín, y en inglés con Coetzee, mientras el público seguía el intercambio mediante auriculares de traducción simultánea.

En la primera fila, atentas, se encontraban Soledad Costantini y Esther Cross, cuya labor en la traducción del libro fue reconocida por los participantes de la mesa y el público que acompañó con aplausos. Allí, el Nobel habló de su incomodidad con su propia casa idiomática: “Con el inglés, me siento cada vez menos en casa”.

Para él, el concepto de “estar en casa” tiene un peso ontológico: “Yo crecí hablando inglés, pero con el tiempo me fui sintiendo cada vez menos en casa en esa lengua”.

La filósofa, escritora y traductora Mariana Dimópulos, por zoom, en la presentación del Nobel JM Coetzee en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

Otro de los temas que exploró fue la escisión que viven muchos intelectuales hoy: la vida privada en la lengua aprendida de la madre y la vida pública en una lengua “mayor” o imperial.

En el mundo contemporáneo es difícil ejercer como intelectual sin dominar una de estas lenguas. Pero en la práctica no se puede participar del ámbito intelectual sin el inglés, aunque solo una pequeña minoría lo tenga como lengua materna”.

El libro busca explicar qué significa escribir en una lengua que no es, en un sentido profundo, la propia, y el fenómeno de perder contacto con la lengua materna para vivir enteramente en una lengua ajena.

Ante la mención de la “tiranía” del inglés por parte de Pittella, Coetzee fue preciso: “Yo no lo pienso como tiránico, pero sí como imperial. Se ha vuelto imperial por la fuerza de la cultura hoy dominante en el mundo: la de Estados Unidos”.

Aclaró que su posición y la de Dimópulos es, al menos, paradójica, porque no hay un lugar fuera del lenguaje desde el cual criticarlo. Sin embargo, sostuvo su superioridad frente a la tecnología: “Tengo un buen dominio del inglés, buen oído para su retórica, un amplio vocabulario. Escribo mejor que cualquier inteligencia artificial: frase por frase, párrafo por párrafo”.

Para el autor de Desgracia, su inglés es “muy traducible” porque carece de raíces culturales profundas. “No escribo poesía. Creo que la poesía en una lengua que no es propia solo es posible como ejercicio intelectual”.

Comparó su situación con la de las personas educadas de la Edad Media que hablaban vernáculo en lo privado y latín en lo público, sin dejar una poesía que hoy conmueva y arremetió: “La poesía sudafricana que me conmueve no es la escrita en inglés”.

El Nobel JM Coetzee, en su presentación en la Sala José Hernández de La Rural, en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

También reivindicó lo dicho por Dimópulos acerca de la traducción como un trabajo históricamente mal pago pero de enorme relevancia cultural. La autora argentina aseguró: “Los traductores dan en un doble sentido: al texto original –una nueva versión– y a la cultura de llegada –algo que antes no tenía–. Siempre dan más de lo que reciben”.

En ese contexto, Coetzee confesó buscar un “inglés sin patria visible”, un “esqueleto lingüístico” despojado de marcas culturales evidentes para que la obra circule sin ataduras nacionales.

El deber de “desaprender”

La segunda jornada inauguró el ciclo “La Palabra Indígena”, presentado por Ezequiel Martínez ante un auditorio de más de 180 personas. La mesa contó con la presencia fundamental de la poeta mapuche Liliana Ancalao, autora de Mi corazón se pone laboreado, editado por Hugo Benjamín.

Ancalao recibió al Nobel y al escritor argentino Fabián Martínez Siccardi con la musicalidad del mapudungun antes de definir el trabajo de ambos en Un mal salvaje (Random House) como una obra “bella y dolorosa”.

La poeta destacó: “Ambos autores escriben desde distintos puntos geográficos del hemisferio Sur pero con la misma mirada sobre el genocidio de los pueblos originarios”.

A pesar de que Coetzee no se sentía del todo bien físicamente, cumplió con su compromiso con una disciplina férrea. En esta charla mostró su faceta más meticulosa: mientras hablaba, se proyectaba en pantalla el texto en castellano que leía en inglés, sin apartarse de lo escrito, un gesto que denota su necesidad de control sobre la palabra.

El Nobel JM Coetzee, en su presentación en la Sala Victoria Ocampo de La Rural, en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

Coetzee y Martínez Siccardi leyeron fragmentos del libro y exploraron el complejo proceso de “desaprender” lo aprendido en la infancia y la historia oficial. Evocaron a los peones de las estancias de sus abuelos: Reyes, en el caso de Siccardi en Santa Cruz, y Freek, en el Karoo sudafricano de Coetzee.

John relató un episodio de 1955, cuando llevó a dos hombres, Ross y Freek, a ver el mar por primera vez; ellos eran para él la imagen viva de los pueblos Khoi y San, supervivientes de dos genocidios: el físico y el del olvido cultural. La imagen de esos dos hombres se apoderó de la pantalla.

Para el Nobel, el genocidio no termina con la muerte física: “El genocidio no es solo la destrucción de un pueblo, es también la aniquilación de una memoria común, y con ella, la destrucción de su capacidad para verse a sí mismos en la historia”. Esta reflexión puso en evidencia la profundidad de una herida que sigue abierta.

El Nobel JM Coetzee, en su presentación en la Sala Victoria Ocampo de La Rural, en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

El libro, definido como una “historia popular” accesible, busca humanizar las frías cifras del genocidio colonial. La coautoría con un Nobel le otorga a este tema, tal como destaca Martínez Siccardi, “una visibilidad necesaria para que la historia tapada de la Patagonia llegue a un público más amplio”.

Y lanzó una propuesta que quedó resonando como un desafío para el futuro: la importancia de que, próximamente, una autora o autor de un pueblo originario sea el encargado de abrir oficialmente la Feria del Libro.

Hacia el final, Coetzee se tomó el tiempo para firmar ejemplares y escuchar a sus lectores, aunque, fiel a su estilo reservado, no respondió preguntas.

Últimas presentaciones

La agenda del Nobel continuará este jueves 7 de mayo en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires a 15 años de su primera visita al museo. El escritor sudafricano dialogará junto a Soledad Costantini sobre sus dos nuevos libros, publicados por Malba Literatura: Compañeros de viaje: ensayos sobre mi biblioteca personal y El amor y el matrimonio en Sigmund Freud y otros ensayos.

Como broche final, el viernes se producirá el encuentro en el Teatro Colón junto a Mo Yan, con un concierto del pianista Juan Roleri interpretando piezas de Bach, Gershwin y Piazzolla.

Su paso por la Feria quedará marcado también por la advertencia ética con la que decidió cerrar el encuentro: “Es un insulto a los muertos relegarlos al pasado, olvidarlos y actuar como si nuestras manos estuvieran limpias”.

El Nobel JM Coetzee, en su presentación en la Sala Victoria Ocampo de La Rural, en la Feria del Libro. Foto: Martín Bonetto.

Para Coetzee, escribir desde el Sur no es un acto de vanidad literaria, sino un “pago parcial” de una deuda con los desplazados de la historia. Buenos Aires volvió a escuchar a un escritor que hace años eligió correrse de toda espectacularidad y convertir la literatura en un espacio de memoria y reflexión.

J.M. Coetzee se presentará esta tarde a las 19 en el auditorio del Malba.

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok