El presidente Abelardo de la Espriella ha flexibilizado el porte de armas en Colombia. “Durante años se restringió al ciudadano que cumple la ley mientras los criminales siguieron armándose ilegalmente hasta los dientes. Eso tiene que cambiar”, ha asegurado el mandatario en un mensaje difundido en sus redes sociales, en el que aclara que con esta disposición no se crea una política de porte indiscriminado de armas —que necesitaría pasar por el Congreso—, pues se mantendrán los controles, requisitos y permisos de las autoridades para que las cerca de 700.000 personas que tienen salvoconductos puedan hacer uso de ellos, algo suspendido por los distintos presidentes desde 2015. “Lo que termina es la suspensión general que convertía la prohibición en regla”, ha aclarado el mandatario, que se ha mostrado partidario del porte de armas, un permiso que ha sido cuestionado y limitado por líderes de centro, izquierda y derecha.
Firmé el decreto que levanta la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego en Colombia.
Durante años se restringió al ciudadano que cumple la ley mientras los criminales siguieron armándose ilegalmente hasta los dientes. Eso tiene que cambiar.
Las cifras… pic.twitter.com/dsZAshWMWS
— DE LA ESPRIELLA STYLE (@DELAESPRIELLAE) September 8, 2026
Mediante el decreto 1368, publicado este 8 de septiembre, el Gobierno deja vigente un sistema que tiene más de 30 años, desde que lo creó un decreto ley de 1993. En él se exige a las personas demostrar la idoneidad física y mental para optar a un salvoconducto que les permita poseer un arma (lo cual no estaba suspendido) y también para portarla, es decir, llevarla consigo. En 2015, el entonces presidente Juan Manuel Santos suspendió temporalmente el porte, pues los estudios indicaban que llevar un arma aumentaba la disposición a usarla, y por ello incidía en las cifras de heridas y muertes violentas. Sus sucesores, el derechista Iván Duque y el izquierdista Gustavo Petro, pese a sus diferencias políticas, mantuvieron esa suspensión, que promovía el desarme de la población civil colombiana. De la Espriella, en cambio, defiende la teoría —en línea con los republicanos de Estados Unidos— de que las armas deben estar en manos de los “ciudadanos de bien” para combatir a los criminales.
Con esta decisión, De la Espriella cumple una de sus promesas de campaña, en la que una de sus banderas fue la mano dura contra los criminales. “La palabra de un hombre es su honor, y yo tengo honor. Por eso cumplo mi palabra”, dijo en un video en el que se le ve firmar el decreto. Durante la grabación también aseguró que en Colombia el 99,9% de los delitos que se cometen son con armas que no tienen permiso, que son ilegales. “Estoy feliz de firmar este decreto, porque ya era hora de devolverles la posibilidad a nuestros ciudadanos de bien de que se puedan defender”, concluyó.
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