Sábado bien invernal, a las 18, en el Cementerio Británico. Somos, en promedio, entre 45 y 50 personas de varias edades. En su mayoría, jóvenes y de edad mediana, y mujeres. Hasta aquí hemos llegado desafiando un frío despiadado que se ensaña en este espacio despojado. Todos los sepulcros están a ras del suelo y en el subsuelo en las bóvedas, por lo que el viento se cuela por todos lados. Nos ha convocado Shakespeare. Mejor diremos, el actor y director Lautaro Vilo, quien , más tarde, durante la recorrida por el cementerio, nos sumergirá en fragmentos de la obra del Bardo, con varios momentos interpretativos conmovedores. La propuesta se titula “Shakespeare en el Cementerio Británico”.
Nos recibe la actriz Verónica Pelaccini, protagonista del thriller teatral El mal (un díptico que se completa con El bien), dirigida por Vilo en Caras y Caretas, quien nos ofrece una copita del licor Hesperidina. Según nos cuenta Lautaro Vilo, era el favorito del inolvidable Polaco Goyeneche. Calentamos un poco el cuerpo. Hay 5 grados de sensación térmica en este lugar desangelado.
Vilo, actor, guionista y director de esta puesta teatral y performática en el Cementerio Británico, espacio pionero en una programación cultural que pone en valor su patrimonio, comienza puntualmente la visita que se extiende durante una hora y media. En este tiempo suspendido, Vilo recorre fragmentos de Hamlet, Rey Lear, As you like, Ricardo III, Enrique IV y Macbeth. Hace una síntesis de las tragedias principales, mientras cae la tarde y los 50 nos apretujamos entre las tumbas y las bóvedas en una experiencia fascinante.
Antes de comenzar, Clarín le consulta a algunos en el grupo –hay más mujeres que hombres– cómo llegaron hasta acá. La mayoría responde por Instagram (@todosobreshakespeare, @lautarovilo y @britanicocementerio). Juana y Paloma, de 18 años, llegaron desde Moreno (a 42 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires) porque fue un regalo de cumpleaños de la primera a la segunda.
Turismo funerario
En el mundo hay una apuesta que se conoce como “turismo funerario” o “necroturismo”, que gana espacio entre los camposantos más reconocidos.
En París crecen estas visitas a los cementerios de Père-Lachaise (donde está sepultado Jim Morrison) y Montparnasse (están las tumbas de Julio Cortázar y César Vallejo, entre otros). En Ginebra, el cementerio de Plainpalais (Borges y Alberto Ginastera), recibe un peregrinaje más austero. En España se expande la Ruta de Cementerios Singulares, que forma parte de la Ruta Europea de Cementerios.
Y son muchos los grupos que llegan hasta el túmulo de Miguel Hernández, en el Cementerio Nuestra Señora del Remedio de Alicante; o la tumba de Antonio Machado, en el cementerio municipal de Colliure, al sur de Francia.
Visitar tumbas no es una rareza. Los arqueólogos excavan sepulcros y hacen un trabajo magnífico de memoria e historia. Y los caminantes del Camino de Santiago, cuya meta es la cripta del apóstol Santiago, lo hacen imbuidos de un espíritu ya sea religioso, cultural o de superación.
Lautaro comienza el recorrido en el Muro Memorial de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Muy conmovedor. Allí están inscriptos los nombres de los anglo-argentinos que murieron en ambos conflictos. Hay una frase en inglés: “When you go home, tell them of us and say, for your tomorrow, we gave our today».
Conocido como el Epitafio de Kohima y escrito en 1916 por el británico John Maxwell Edmonds, inspirado en los caídos de las Termópilas, se traduce así: “Cuando vuelvas a casa, háblales de nosotros y di, por vuestro mañana, que entregamos nuestro hoy”.
Allí, Lautaro saca una calavera, oculta al costado del Muro Memorial, y comienza a hablarnos de Hamlet. El actor cuenta, interpreta y seduce a los presentes echando mano a “Shakespeare: La invención de lo humano”, de Harold Bloom, quien no solo afirmó que el Bardo de Avon creó la obra cumbre de la literatura occidental, sino que “inventó la personalidad humana”.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.Lautaro nos dice que “Shakespeare supo explicarnos las emociones y los sentimientos humanos”. Calavera en mano, agrega que el dramaturgo inglés inventó 1700 palabras a lo largo de su obra, entre las 171.476 de uso actual.
Cuando pregunta qué sabemos de Hamlet, todos decimos en coro: to be or not to be (ser o no ser)… pero falta todavía para el monólogo.
El sepulcro de Frank Brown
La siguiente parada es el sepulcro de Frank Brown, famoso clown que trabajó con los hermanos Podestá, pioneros del circo criollo, cerca de cuya tumba se halla la de Cecilia Grierson. Lautaro nos dice que “el cementerio británico es un escenario bello y extraño, muy pregnante y con una atmósfera cinematográfica”.
Cuando el actor menciona a Grierson, la primera médica argentina, de ascendencia escocesa e irlandesa, hoy estampada en el devaluado billete de dos mil pesos, recordamos que comparte el anverso con el doctor Ramón Carrillo, no fuera cosa que su hazaña descollara demasiado.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.Continuamos la caminata, que es una visita guiada a la obra de Shakespeare, pero también a las últimas moradas de nombres reconocidos de la vida argentina. Así transcurren fragmentos de las piezas shakespeareanas y anécdotas de las figuras que yacen en esta necrópolis.
Hamlet nos acompaña varios sepulcros porque, como dice Vilo, es la obra que más habla sobre la muerte. Entre otros, nos detenemos en el de Alexander Watson Hutton, escocés que llegó en 1882 a nuestro país con varias pelotas de cuero e infladores, y en 1893 creó la Argentine Association Football League, precursora de la AFA. Pero muy distinta a la actual, cabe decir.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.Dejamos atrás la tumba de Poldy Bird, escritora romántica y poeta, que llegó a vender más de cuatro millones de ejemplares de sus libros, y nos detenemos en el espacio de Samuel Boote, quien, junto con su hermano Arturo, fue uno de los más famosos fotógrafos costumbristas de finales del siglo XIX y principios del XX, con sus paisajes urbanos y rurales.
En el camino no nos despedimos de Hamlet, porque aún falta su famoso monólogo, pero al llegar a la tumba del primer dueño de Radio Excelsior, el inglés Alfred Mc Dougall, nos aproximamos a Rey Lear y la apuesta fallida de amor filial con sus hijas. Lautaro nos habla entonces de la diversidad de destinos que puede tener un hombre. Y nos reímos con su reflexión: “Acá te quedás un rato solo y se te acomodan todos los patitos”.
Shakespeare creó más de mil personajes con sus destinos, sus emociones y sus peripecias, dice el actor para quien la obra del Bardo es “un muestrario de vidas”. Agrega algo bien atractivo: en un cementerio, frente a los nombres que vamos leyendo en las lápidas, desde nuestra imaginación podemos “presuponer cosas: si las personas aquí sepultadas vivieron una existencia corta o larga; qué huella dejaron a partir de las dedicatorias que leemos, porque esta es la Roma a la que conducen todos los caminos”.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.Y ahora sí, mientras oscurece y el viento sopla más frío, calavera en mano, Lautaro nos sumerge en el monólogo de Hamlet. El silencio es total. Y el escalofrío que sentimos es una mezcla de Shakespeare y del crudo invierno.
La familia Kapeluz
Pasamos la bóveda de la familia Kapeluz, nombre muy cercano a todos los que hemos estudiado en la escuela pública argentina, no solo por los manuales de matemática, ciencias, lenguas y otros, sino también por sus cuadernos y útiles escolares. Allí se queda la calavera de Hamlet y nos adentramos en la franja del cementerio que aloja sepulturas del siglo XIX, trasladadas a este camposanto desde otros espacios.
Nos sorprenden algunas tumbas con la estrella de David. Esta sección es conocida como el “cementerio de los disidentes”, así llamado porque no adherían al catolicismo.
Lautaro nos pide que le demos un uso adecuado a nuestros celulares y encendamos nuestras linternas, pues ya oscureció. Evitamos dar con nuestra existencia contra algún árbol o alguna de las bellas esculturas que salpican el lugar.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.Frente a la cripta vacía de la familia Somerville –a nadie se le ocurrió la idea de abrir un café– en cuya pared interna se observa un bellísimo vitral de Cristo, el actor aborda As you like, obra de Shakespeare protagonizada por una mujer: Rosalyn. La diferencia en esta pieza es que en las otras tragedias del Bardo, nos dice Lautaro, la mujer es la que impulsa la acción.
Tras escuchar fragmentos avanzamos hacia el cenotafio de William Morris, educador y filósofo, y justo a la altura de la enorme cruz celta que está detrás del monumento, entra en escena el Rey Lear y el actor nos habla del destierro. ¡Justo en un cementerio!
Ricardo III y Enrique IV
Continuamos con el malvado Ricardo III y con Enrique IV, para acabar la caminata con el villano favorito del actor: Macbeth.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.El actor se mete en el cuerpo de Macbeth, en el acto V de la tragedia, e interpreta: “Debería haber muerto en otro momento. Debería haber un tiempo para una palabra así. Un mañana, y un mañana, y un mañana, que se arrastrara a pasos insignificantes día a día, hasta la última sílaba de tiempo registrable. […] La vida no es más que una sombra ambulante […]. Un cuento, contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada”. En medio del silencio estalla el aplauso conmovido. El frío aprieta más todavía. Pero somos conscientes de que hemos vivido una experiencia alucinante.
Todavía nos queda el bonus track: la visita a la tumba más sencilla del cementerio y también favorita de Lautaro Vilo. La de Frances “Fanny” Ann Haslam, la abuela paterna inglesa de Jorge Luis Borges. Allí, Lautaro, solo iluminado con su linterna desde abajo para escenificar una puesta inolvidable, mientras apagamos las luces de nuestros celulares, escuchamos la interpretación de “Everything and nothing”, publicado en “El hacedor”. Otra vez aplauso emocionado con la banda sonora del viento.
Recorrida “Shakespeare en el Cementerio Británico”. Foto: Martín Bonetto.Al final, celebraremos la vida en la hermosa capilla del cementerio británico con una reparadora copa de vino rosé. Todas las copas están dispuestas en el catafalco de los ataúdes, decorado en un extremo con una calavera, velas y flores. Brindamos por los vivos que aquí estamos, y por los muertos que descansan más allá, entre los árboles. El gusto ha sido nuestro.
Próximas visitas: 10, 17 y 24 de septiembre, a las 18. También en octubre los días 1, 3, 15 y 29 a las 18. En noviembre se podrían sumar visitas en inglés, además de las que se hacen en español. Redes: @todosobreshakespeare y @lautarovilo.










