avanzan pero advierten que para adultos no serían convenientes

avanzan pero advierten que para adultos no serían convenientes


La noticia apareció en los medios de Córdoba pero despierta un interés que supera cualquier límite provincial: el uso de un stent que, por su material específico, será absorbido por el cuerpo del paciente; en este caso, un bebé con una cardiopatía congénita que los médicos lograron corregir con esta novedosa tecnología usada por primera vez en un caso pediátrico. Luego de unos meses, el stent bioabsorbible “desaparecerá” del organismo del recién nacido, lo que en el futuro le evitará una segunda cirugía para extraer el dispositivo.

Un stent es un tubito que los médicos insertan en la arteria o vena que por alguna razón está obstruida o, como les gusta decir, “tiene poca luz”, lo que complica el buen fluir sanguíneo. A diferencia de lo que pasa en adultos, en los chicos el uso de stents clásicos de malla metálica tiene comienzo y fin porque, a la larga, el crecimiento provoca que las vías sanguíneas aumenten en diámetro y el stent termine “bailando” en el interior del vaso sanguíneo.

Aunque son bastante más caros, la novedad, en este caso aplicada a un bebé prematuro de bajísimo peso, puede implicar un cambio de tendencia en este tipo de prótesis, cuyo uso pediátrico en Córdoba representó un hito, opinaron dos de los tres médicos consultados para estas líneas, que por cierto protagonizaron la cirugía.

Todo se llevó adelante a comienzos de agosto en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad de Córdoba capital, donde al cierre de esta nota el bebé seguía internado por otras condiciones de salud, si bien se mantenía estable. Los profesionales responsables de la intervención fueron el jefe del Departamento de Cardiología y hemodinamista Alejandro Peirone, en un trabajo híbrido con Ignacio Juaneda, jefe de Cirugía cardiovascular de ese centro de salud de gestión pública. Clarín habló con los dos.

Debieron intervenir a un varón sumamente delicado. Había sido derivado de urgencia desde la provincia de San Juan, con una prematurez compleja asociada a un retardo en el crecimiento intrauterino. Al nacer pesaba 1,5 kilos. Los médicos esperaron 49 días. El bebé alcanzó los 2,2 kilos y entonces lo operaron.

“Este tipo de stents son más o menos nuevos y tengo entendido que esta fue la primera vez que se usó uno en un niño en el país. Es algo que no está estandarizado”, repasó Juaneda. Explicó que el paciente tenía lo que técnicamente llaman “coartación de aorta, una condición que consiste en un estrechamiento de la principal arteria que sale del corazón”.

Juaneda graficó la cuestión con claridad: “Por un tema congénito, la arteria se estrecha en cierto sector como si fuera un reloj de arena. Si le ponés un pequeño ‘rulero’ que la expanda, dejás el diámetro homogéneo”. El rulero es el stent.

Muchos habrán escuchado eso de “le pusieron el stent desde la ingle” o “desde el brazo”. Hay que imaginar, en este caso, que las manos del cirujano son casi más grandes que el propio paciente. Como para el equipo de Hemodinamia era imposible acceder al lugar del estrechamiento por las vías convencionales, se requirió el trabajo de Juaneda. Abrió el cuello y expuso la arteria carótida, donde entonces pudieron colocar un catéter a través del cual hicieron entrar un balón, que a su vez llevaba el stent bioabsorbible.

“De la carótida uno puede avanzar de manera retrógrada hacia el sitio de la coartación de aorta”, detalló Juaneda, describiendo el trabajo de Peirone, el hemodinamista a cargo de la delicada colocación del stent. Según Juaneda, entraron “puntualmente ahí, por un doble motivo: por un lado, uno está más cerca del sitio de la coartación; por otro, es un vaso más grande y, siendo un bebé tan pequeño, se facilita reconstruir la vía que luego habrá que suturar”.

Peirone siente que el uso de prótesis bioabsorbibles marcará un cambio de tendencia en el sector. Compartió con Clarín una novedad que no fue difundida cuando, con su equipo de trabajo, colocaron en agosto de 2025 lo que ellos llaman «dispositivo» bioabsorbible en el corazón de dos pacientes adultos.

Una imagen quel stent bioabsorbible que fue colocado en Córdoba a un bebé.

«Los dos tenían una condición que se llama foramen oval permeable; básicamente, un orificio en el corazón. Había que cerrárselos . Siempre usamos dispositivos de níquel y titanio, que no se reabsorben. El dispositivo cumplía su función, pero, por sus características, tapaba el acceso al otro lado del corazón, lo que podría ser un problema», contó, y agregó: «Fuimos los primeros en de Latinoamérica en implantar dispositivos bioabsorbibles».

Pros y contras de los stents bioabsorbibles

Queda a la vista que este tipo de prótesis que se degradan con el tiempo podría implicar un verdadero giro en la medicina reconstructiva. Ahora bien, ¿para quiénes son realmente útiles estos stents y cuál es su techo?

Hay que aclarar que se distinguen no sólo de los tradicionales “ruleros” de malla metálica (ahora en desuso) sino también de su versión superadora (actualmente, dominante en el mercado), los stents liberadores de fármaco: como sus predecesores, son “ruleros” de malla metálica que con el tiempo terminan quedando incorporados u ocultos bajo las paredes de la propia vena o arteria, debajo de capas de células que con el tiempo crecen. Sin embargo, los stents que se usan hoy liberan una droga que evita que esos tejidos proliferen tanto, que terminen cerrando la vía sanguínea otra vez.

Peirone aclaró que, “cuando el paciente es un recién nacido o un niño, los stents metálicos tradicionales permanecen en el organismo, con el problema de que el diámetro de los vasos cambiará a medida que el chico crezca, lo que termina derivando en una segunda cirugía para retirar la prótesis”. Por eso, “desde hace años la industria busca desarrollar dispositivos que puedan cumplir temporalmente la función mecánica del stent, pero luego desaparezcan”.

En el caso de los pediátricos (que aparecieron en el mercado hace alrededor de un año, dijo Peirone), hablamos de tubitos de menos de 4 mm de diámetro, pero ¿cuánto tardan en “desaparecer”?

“Uno coloca el stent en el cuerpo y, al cabo de 6 a 18 meses, se ‘evapora’ o desaparece. Se metabolizan de distinto modo: algunos en contacto con CO2 y agua, mientras que otros, con derivados del magnesio y el hierro”.

Significa que se biodegradan en contacto con la propia sangre del paciente. Según el médico, “sobre todo en niños y neonatos, rápidamente el vaso adquiere la forma que debe tener y de la prótesis no queda nada».

¿Stents bioabsorbibles para adultos?

Para matizar lo anterior, Oscar Mendiz, cardiólogo y director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de Fundación Favaloro, planteó una utilidad “relativa” de estos stents en pacientes adultos. Incluso contó que, “si bien aparecieron hace dos décadas”, para algunos laboratorios que se entregaron con grandes inversiones a su desarrollo, resultaron ser una gran decepción.

“Siempre se los vio como algo completamente revolucionario y una oportunidad de mejoría porque si uno trataba un vaso, el stent cumplía su función, lograba que el vaso recuperara su motilidad normal y que desapareciera. Esto era una gran promesa, en especial si se volvía necesario hacer otra intervención en el futuro. Por ejemplo, un bypass, sin enterarte en el camino que una malla de metal en el medio complicaba la intervención”.

Sin embargo, “con el tiempo hubo una caída en el interés”. Ocurrió que “luego de tres o cuatro estudios clínicos grandes centrados en adultos en los que se vieron distintas dificultades. Entre ellas, hubo una relacionada con las características del propio dispositivo y su colocación”.

Según el médico, el implante es más trabajoso porque, al ser un material más blando, no tiene tanta fuerza para empujar hacia afuera la placa que perjudicialmente tiene ensanchadas las paredes del vaso a tratar, sea por grasa o colesterol, por ejemplo.

“Esto requería dilatar mucho la placa por medio de una preparación previa, con el riesgo de que, si el stent queda subexpandido, pueden aparecer complicaciones posteriores porque el flujo de sangre podría quedar turbulento, con riesgo de trombosis”, aclaró.

Entre eso y que el «rulero» es menos robusto (por ejemplo, en cuanto al grosor tubito), “el balance terminó debilitando la gran expectativa que había generado inicialmente este avance tecnológico”, dijo, y resumió: “Gastás más tiempo y más dinero y, a largo plazo, no había un beneficio claro”.

Hablando de dinero, un stent convencional ronda los 2.000 dólares. Uno bioabsorbible, alrededor de 13.000. Sin embargo y más allá de la utilidad concreta en pediatría (que Mendiz consideró distinta e importante), el uso de estas prótesis en adultos no está definido: “Hay territorios vasculares puntuales en los que todavía despierta interés. El tema está en estudio. Se tiene que seguir investigando”.

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok