Se sospechaba y así sucede: República Checa, ¿cómo no? Hicieron falta unos pocos indicios para comprobar que ninguna, ni siquiera la campeonissima Italia, ganadora de las dos ediciones previas y enrachada, reunía tantos argumentos como la selección centroeuropea para conquistar esta Billie Jean King Cup que se ha traducido en un verdadero paseo: tres series, seis victorias y tan solo un set entregado por el camino, el concedido el primer día contra Gran Bretaña (2-0). A partir de ahí, con el motor bien engrasado, su buen hacer despejó de un manotazo a España (2-0) y con otro a Ucrania (2-0) en el desenlace de la competición; es decir, prácticamente un calco de los sucedido en las estaciones previas. Ni la menor posibilidad para las contrincantes.
Chequia, pues, vuelve a gobernar el tenis femenino mundial después de un extraño lapso de ocho años, teniendo en cuenta la fortaleza moderna de la nueva campeona —siete títulos durante las dos últimas décadas— y el extraordinario rendimiento de su cantera. Las -ovas, perfiles de todos los colores, vuelven a triunfar y suman el duodécimo trofeo a su lustroso palmarés; o sea, seis menos que la indiscutible Estados Unidos (18). Sin escaqueos y apoyada en la coralidad de sus jugadoras, no hay equipo más regular, fiable y compensado, con una dirección impecable —la de la técnica Barbora Strycova—, una figura incipiente —Linda Noskova (21), vencedora este curso en Wimbledon— y también una magnífica mezcla de experiencia (la de las treintañeras Muchova y Siniakova) y juventud.
Enfrente estaba Ucrania, finalista novel y que poco más pudo hacer. Revolverse y caer, como todas. La jornada previa había derrotado a Italia, pero Chequia representa hoy día un desafío mucho mayor. No cuenta con tenistas de perfil mediático, pero sí con un generoso elenco de competidoras más que contrastadas, siempre ahí en los grandes torneos —ya sea de forma individual, ya sea en la modalidad de dobles— y convencidas esta vez para acabar con la mala racha de los últimos años, en los que, así son las cosas, misterios, ni siquiera pisó la final. Se coronó por última vez en 2018, con Strycova en sus filas, y lo consigue ahora con la entonces campeona en la silla, cerrando el exclusivo círculo; tan solo la australiana Margaret Court y las estadounidenses Billie Jean King y Chris Evert lograron tal mérito.
En el desenlace, un poco más de lo mismo. Esto es, otro ejercicio de superioridad y control bien resuelto por Muchova y Noskova. La primera frenó la buena dinámica de Anhelina Kalinina (6-2 y 6-3, en 1h 09m) y la segunda impuso su próspero presente al tenis inteligente de la veterana Elena Svitolina (6-3 y 7-6(5) en 1h34). En consecuencia, cambio de orden y otro éxito más para un equipo cargado de razones para triunfar otra vez. Dos tenistas en el top-10 (Noskova (6ª) y Muchova (8ª) y cuatro en el top-30; por encima de todo, un espíritu grupal que deja de lado los egos y subraya la capacidad productiva de un país que sigue echando más y más carbón a la caldera. Bajo el techo de Shenzhen, una vencedora rotunda. Chequia, por aplastamiento. Tenía que ser así.
LA MEJOR DOBLISTA, INÉDITA
A. C.
Muchova definió el éxito de su equipo como “la guinda del pastel”, después de una semana que Chequia ha pilotado de maravilla. Triunfos en línea recta y limpios, corroborando la eficacia de un equipo que integrante por integrante, está por encima de los demás. De hecho, no precisó de la ayuda de la mejor doblista del mundo, Siniakova.
“Estoy muy orgullosa de cómo lo hemos manejado, de cómo hemos peleado, de las vibraciones que había en el vestuario”, destacó Muchova, que supo contener la inercia ganadora de Kalinina. La ucraniana (29 años y 48ª) encadenaba cinco victorias, tres esta semana.
Noskova, por su parte, empezó a remolque, pero rápidamente se rehízo con una serie de cinco juegos y después el acelerón del segundo set. Firmó 10 saques directos y constató que hoy día es uno de los brazos más poderosos del circuito.
Ella y Muchova protagonizaron la final de Wimbledon en julio, y se han asentado en un top-10 comandado por Elena Rybakina. La kazaja ha sido la gran ausente en la recta final de la competición, que también ha echado en falta a Aryna Sabalenka, Iga Swiatek, Coco Gauff o Mirra Andreeva.
El trofeo refuerza la segunda posición de las checas en el listado histórico. Por detrás figuran Australia (7), Italia (6), España (5), Rusia (5) y Francia (3). Cabe destacar que bajo la denominación de Checoslovaquia obtuvo cinco trofeos entre 1975 y 1988.









