La Cancillería de Bolivia ha decidido solicitar a la Embajadora de la República de Colombia acreditada en el país la conclusión de sus funciones diplomáticas en territorio boliviano». La expulsión de Elizabeth García Carrillo es la princiapl reacciónd l Gobierno de Rodrigo Paz a unas recientes declaraciones del presidente colombiano, el izquierdista Gustavo Petro, sobre la situación en Bolivia. El mandatario afirmó el documento que el país sudamericano “vive una insurrección popular” como “respuesta a la soberbia geopolítica”. Aunque en el mismo mensaje se señala interesado en mediar en la crisis, también habló de “presos políticos”.
Bolivia vive una insurrección popular.
Es la respuesta a la soberbia geopolítica.
Latinoamérica es una civilización diversa y diferente, no se le puede homogeneizar desde ningún lado del planeta.
Latinoamérica y el Caribe deben ser escuchados por el mundo mirando de frente en…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) May 17, 2026
El mandatario colombiano, inserto en una guerra comercial con el vecino Ecuador, ha buscado proyectar un liderazgo regional y con la construcción de alianzas con fuerzas de izquierda en toda América Latina. Para el caso de Bolivia, desde su llegada al poder en 2022, designó a García como embajadora. Era una poderosa señal simbólica: se trata de una indígena del pueblo Arhuaco, que además vivió exiliada en Canadá, un perfil muy diferente a la usual diplomacia colombiana.
Uno, además, que habla en especial a una nación con alto componente indígena, como es Bolivia, y donde uno de los protagonistas de la crisis actual es el expresidente Evo Morales, también líder de los pueblos nativos.
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