El maltrato y la humillación con que han sido recibidos al llegar a Israel decenas de activistas de distintos países -44 de ellos españoles- detenidos de forma ilegal por agentes del Estado judío en aguas cerca de Chipre se ha convertido en un escándalo tanto a nivel interno como internacional. Por un lado, hasta el primer ministro Benjamin Netanyahu ha criticado una operación dirigida por su ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Por otro, países como España, Francia e Italia, todos con nacionales entre los arrestados, han protestado.








