La senadora nacional Patricia Bullrich celebró la designación de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, destacando la necesidad urgente de profesionalizar la comunicación oficial del Gobierno. Aun así, el mensaje no estuvo exento de tensión, ya que la legisladora aprovechó el anuncio para cuestionar implícitamente la gestión de Manuel Adorni, quien se encuentra envuelto en investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito.
Al celebrar el nombramiento de Ravier a través de su cuenta de X, Bullrich no escatimó en buenos deseos para el nuevo funcionario, al escribir: «Muchos éxitos en esta nueva responsabilidad, @AdrianRavier».
De todas maneras, el trasfondo de su apoyo dejó entrever una crítica feroz hacia la administración actual del área, al señalar que se trata de «un gran paso para destrabar la comunicación del Gobierno y mostrar con claridad el esfuerzo de todos los argentinos y los resultados de todos los días».
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La senadora se había convertido en una de las voces más críticas respecto de las explicaciones brindadas por Adorni sobre la evolución de su patrimonio. En distintas oportunidades reclamó la publicación de su declaración jurada y cuestionó los argumentos utilizados para justificar el incremento de sus bienes.
Aquellas diferencias también se hicieron visibles en la mesa política del oficialismo. Según trascendió, durante uno de los encuentros partidarios Bullrich le reprochó, aunque en tono cordial, la explicación que había dado Adorni sobre parte de su patrimonio, vinculada a más de US$500.000 en criptomonedas que, según sostuvo, habían permanecido olvidadas en un pendrive o en una computadora antigua.

Fue una de las primeras voces del oficialismo en reclamar explicaciones por la omisión de esos activos en las declaraciones juradas. Incluso calificó el episodio como una «omisión ética» y subrayó que el Gobierno debía sostener la moral como política de Estado.
MV/AF










