El Partido Liberal de Canadá volverá a gobernar en mayoría, un año después de las elecciones generales. La noche de este lunes, la agrupación del primer ministro Mark Carney triunfó en dos de las tres circunscripciones donde se llevaron a cabo comicios especiales. Los dos nuevos diputados se sumarán a cinco parlamentarios tránsfugas que en meses recientes decidieron integrarse a la bancada liberal.
Los siete asientos suplementarios le aseguran a Carney la aprobación de iniciativas de ley sin depender de negociaciones con otros partidos; también le evitan eventuales llamados a elecciones anticipadas impulsados por fuerzas opositoras. De esta forma, los liberales podrán gobernar hasta octubre de 2029. Es la primera vez en la historia canadiense que un Gobierno pasa de ser minoritario a mayoritario en pleno mandato. La gesta cobra mayor estatura tomando en cuenta que Mark Carney ni siquiera era diputado cuando tomó el control del partido; tampoco contaba con experiencia política alguna.
En diciembre de 2025, el Partido Conservador de Canadá llegó a sacarle 26 puntos de ventaja en las encuestas a la formación liberal. Eran momentos de pugnas internas en el partido en el poder y caída de la popularidad de Justin Trudeau como primer ministro. Todo indicaba que los conservadores volverían a tomar el mando. Sin embargo, una serie de eventos alteraron el tablero político canadiense como nunca se había visto. La mayoría obtenida por Carney es el capítulo más reciente de estos cambios en la opinión pública.
Primero, Trudeau anunció que tiraba la toalla. Después, las hostilidades con Estados Unidos montaron en flecha. Las tensiones incluían golpes arancelarios y amenazas de anexión por parte de Donald Trump. Mark Carney ganó la interna de su partido —convirtiéndose automáticamente en primer ministro— gracias a un currículo envidiable en la esfera económica y a un discurso serio y bien estructurado. Carney convocó a elecciones generales anticipadas y siguió explotando la imagen de ser el líder que los canadienses necesitaban para hacer frente a los embates de Trump.
Los liberales triunfaron en los comicios de abril de 2025 al conseguir 169 de las 343 circunscripciones en juego; apenas tres menos de las necesarias para lograr un gobierno mayoritario. No obstante, dos de sus parlamentarios dejaron su asiento de forma anticipada. Bill Blair, exministro de Defensa, anunció que encabezaría la misión diplomática de Canadá en el Reino Unido. Chrystia Freeland, exviceprimera ministra, aceptó fungir como asesora externa en desarrollo económico para el Gobierno de Ucrania.
La agrupación liberal perdió otro lugar en el Parlamento debido a que la Suprema Corte de Canadá anuló la elección en una circunscripción quebequesa donde la ganadora se había impuesto por únicamente un sufragio de diferencia. Los jueces de la máxima sala judicial consideraron que errores en el sistema de votos por correo justificaban un nuevo llamado a las urnas. Los liberales de Carney se impusieron este lunes con facilidad en las dos circunscripciones de Ontario que Blair y Freeland habían dejado vacantes. Sin embargo, perdieron la tercera en discordia frente al Bloque Quebequés.
El triunfo en dos de las tres circunscripciones en juego se sumó a la llegada de cinco diputados de oposición a la bancada liberal en menos de un año. Chris d’Entremont, Michael Ma, Matt Jeneroux y Marilyn Gladu abandonaron las filas conservadoras para pasar a integrar las de los liberales. Lori Idlout, parlamentaria del Nuevo Partido Democrático, también se pasó a la agrupación gobernante. Un mensaje de Michael Ma en sus redes sociales, al momento de anunciar su cambio de colores, resume bien las razones presentadas por todos estos diputados: “He llegado a la conclusión de que el primer ministro Mark Carney propone el enfoque estable y práctico que necesitamos para abordar las prioridades del país”.
La llegada a la bancada liberal de estos parlamentarios tránsfugas ha sido ampliamente criticada por Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador de Canadá. Poilievre ha señalado que se trata de una traición de Mark Carney a los electores para obtener la mayoría a través de acuerdos en lo oscuro. En el discurso que pronunció el pasado sábado en Montreal, en el marco del Congreso del Partido Liberal de Canadá, Carney expresó que los diputados que habían cambiado de bando “son conscientes de lo que está en juego. Están convencidos de que juntos conseguiremos lo mejor”.
En menos de un año, el primer ministro Carney ha puesto en marcha un plan cuyo principal objetivo es reducir considerablemente la dependencia estadounidense. Para ello ha eliminado la mayoría de las barreras al comercio interprovincial. También ha puesto en marcha un programa nacional de construcción de infraestructuras. El premier está buscando aumentar los intercambios con otras regiones del mundo y consolidar a Canadá como una potencia energética. Algunos elementos del plan no se han salvado de la crítica. Sin embargo, un sondeo publicado a finales de marzo otorgó a Carney un 68% de aprobación como primer ministro.
Los liberales han obtenido la tan ansiada mayoría parlamentaria, aunque los retos siguen siendo de envergadura. Hasta el momento, no han conseguido firmar un acuerdo con el Gobierno de Trump para dar por terminada la guerra comercial. Asimismo, Ottawa tiene que sentarse con sus pares estadounidenses y mexicanos para la renegociación del TMEC. Por otra parte, el coste de la vida genera visibles preocupaciones entre los canadienses. El aumento de los precios de los combustibles a raíz de la guerra en Medio Oriente también siente en el país norteamericano.










