El viento que sopla con fuerza descubre de entre los maizales una casa en construcción junto a un pequeño corral con borregos y burros. La vivienda, todavía sin pintar, tiene techo a dos aguas y dos plantas de la que sobresalen el porche y el garaje: es la casa en la que Candice y Fidel García Sánchez, una pareja mexicoamericana, han trabajado en los últimos cinco años, luego de que él fuese deportado de Estados Unidos y ella decidiera viajar a su lado para establecerse en una zona rural del Estado de Puebla. El periplo de la construcción ha estado a la vista de todos: medio millón de suscriptores en YouTube y más de un millón y medio de seguidores en TikTok están pendientes de los avances en la casa.











