Durante décadas, el Frigorífico Zeus fue un lugar donde se acumulaban historias: su colección de botellas de refresco antiguas y fotografías familiares en las paredes, el recuerdo de varias generaciones de carniceros napolitanos. Cerca de la caja registradora, un cartel resume la filosofía del negocio: “Aquí vendemos para hacer amigos y damos servicio para conservarlos”. Hoy, entre cuchillos, vitrinas y mostradores, también se acumula otra historia: la de una familia que perdió su casa en los terremotos.
Dormir en la carnicería para sobrevivir: la solución de una familia italiana desplazada por los terremotos en Caracas










