El asesinato a balazos del exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa ha reabierto en Guatemala las sombras del crimen político y supone un órdago directo a la capacidad de respuesta del Gobierno de Bernardo Arévalo frente a la violencia que golpea a este país centroamericano. Figura incómoda para las élites empresariales por sus actuaciones contra la evasión fiscal y para las maras por sus investigaciones contra el crimen organizado, el jurista de 43 años fue asesinado este sábado en un complejo deportivo en presencia de su hijo. Su muerte, unida a la inmediata liberación por falta de mérito de dos sospechosos, ha sacudido al país en la antesala del año electoral y ha encendido las alarmas sobre acciones criminales para silenciar a las voces críticas.
El asesinato de un relevante exfiscal reabre el fantasma del crimen político en Guatemala









