«Mi novio me tiene de rehén«, susurró Noelia Carolina Romero (30) desde una casa en Lavalle al 1700 en Temperley. Adentro, Tomás Adrián Núñez (30), que ya tenía una denuncia por violencia de género de una pareja anterior, la tenía encerrada y no le permitía salir.
Para cuando llegó la Policía, Romero no abrió la puerta y Noelia llegó a decir que estaba bien, pero no podía salir, confiaron fuentes del caso.
Los agentes se comunicaron con la fiscalía N° 17, a cargo de Marcela Juan, que autorizó el ingreso por la fuerza, aunque ya era tarde, porque el femicida ya la había apuñalado.
Fue gracias a la ayuda de un familiar, que llegó con una copia de la llave, que los policías lograron ingresar a la casa por los techos y un pasillo. Al entrar, escucharon gritos y finalmente encontraron la escena del crimen.
Al menos cuatro puñaladas tenía Noelia, que ya estaba muerta. Fue en ese mismo momento en el que Núñez intentó quitarse la vida: lo encontraron con cortes en las muñecas y en el cuello.
El sospechoso quedó detenido y a disposición del Juzgado de Garantías N° 3 de Lomas de Zamora, pero permanecía internado en el Hospital Gandulfo y con pronóstico reservado. No ha podido ser indagado y esperan el alta médica para poder imputarle el homicidio agravado por femicidio.
Según confiaron fuentes judiciales a Clarín, tenía una denuncia previa de una pareja anterior que lo había acusado por lesiones leves.
Ni los vecinos ni otros testigos han declarado en el expediente respecto de otros antecedentes de violencia contra la mujer, pero todavía trabajan en la recolección de testimonios.
La autopsia sobre el cuerpo de la víctima se realizaría en el transcurso de esta tarde y aún no había información oficial sobre las lesiones ni desde hacía cuántas horas la joven estaba herida en esa casa.









