El pasado desconocido en Estados Unidos del Mayito Flaco: nació cerca de Disneyland y cambió de nombre en Arizona

El pasado desconocido en Estados Unidos del Mayito Flaco: nació cerca de Disneyland y cambió de nombre en Arizona


A principios de los años ochenta, el apellido Zambada no resonaba abiertamente en el mundo del narcotráfico. Eso permitía a Ismael El Mayo Zambada, patriarca de esta dinastía criminal, moverse por California sin preocuparse demasiado por ocultar sus pasos. Tenía entonces 32 años y comenzaba a tejer una red de bodegas, transportistas, distribuidores, clientes y lavadores de dinero. Con el tiempo, el área metropolitana de Los Ángeles se convertiría en el principal centro de distribución de drogas y recolección de ganancias ilícitas en Estados Unidos del Cartel de Sinaloa. El patriarca de los Zambada cumple desde este verano una condena de cadena perpetua que le impuso un juez neoyorquino.

En marzo de 1982, sin haber pisado una cárcel hasta entonces —un récord que mantendría durante las siguientes cuatro décadas—, El Mayo no tuvo reparos en que su nombre real quedara asentado en el acta de nacimiento de uno de sus hijos, Ismael Zambada Sicairos. Pero hubo una discrepancia en el registro: Cicairos, con “c”, quedó como el segundo nombre del recién nacido. Así consta en documentos bajo resguardo de la oficina del registro civil del condado de Orange, California, revisados por EL PAÍS.

En el nombre del cofundador del Cartel de Sinaloa se utilizó la inicial de su apellido materno como si correspondiera a su segundo nombre, que es Mario y del cual deriva su infame apodo de narco. Lo pusieron de esta manera: Ismael G. Zambada. Este documento es excepcional dentro de la base de datos del Gobierno de EE.UU. pues no corresponde a una acusación penal en su contra.

La madre, María R. Cicairos, de 30 años, dio a luz a las 6.27 de la mañana del 7 de marzo de 1982, en el Martin Luther King Medical Center, un hospital que se encontraba en la calle Romneya, en Anaheim. El edificio alberga ahora un colegio comunitario. Mayito Flaco, como sería apodado tras el inicio de su carrera criminal, nació a seis kilómetros del parque de diversiones Disneyland, uno de los emblemas de la cultura estadounidense y “el lugar más feliz del mundo”, según se promociona al mundo. La coincidencia resulta controversial. Por razones que hasta ahora se desconocen, la agencia antinarcóticos DEA mantuvo en secreto durante muchos años el origen de este miembro de la familia Zambada, quien terminaría heredando la facción criminal que su padre construyó a punta de balazos y sobornos.

Dos capos del condado de Orange

Mayito Flaco es un varón de la droga Made in California. La DEA alega que tomó las riendas de Los Mayos alrededor de julio de 2024, cuando su padre fue detenido en Nuevo México tras ser secuestrado por su ahijado, Joaquín Guzmán López, en un rancho de Culiacán y obligado, según su versión de los hechos, a subir a un jet que lo llevó al otro lado de la frontera. Ese acontecimiento desató una guerra interna del cartel, entre Los Mayos y el grupo comandado por los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, Jesús Alfredo e Iván Archivaldo. La barbarie que se adueñó de las calles de Culiacán y de otras ciudades en el norte de México solo parece conducir a dos destinos: la rendición de uno de los bandos o su extinción.

“Mayito Flaco retiene el mando y control sobre Los Mayos y es responsable de dirigir las actividades criminales del grupo, incluido el narcotráfico, el asesinato, la extorsión, la corrupción y el secuestro”, describe la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) al informar esta semana sobre las sanciones contra él y varios de sus presuntos cómplices que operan en Baja California, México.

Hay otro capo originario del condado de Orange: Juan Carlos Valencia González, señalado como uno de los jefes del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Él asumió el liderazgo en febrero pasado, después de que fuerzas militares abatieran a su padrastro y fundador de la organización, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.

Buscado por la DEA como objetivo prioritario, Valencia González nació el 12 de septiembre de 1984 en un hospital de Santa Ana, a 18 kilómetros del centro médico donde Mayito Flaco vino al mundo. Entre ambos nacimientos apenas hay dos años y medio de diferencia. En el caso de Valencia González, su padre biológico, Armando Valencia Cornelio, uno de los fundadores del Cartel del Milenio, vinculado en su momento con el de Sinaloa, optó por no aparecer en la base de datos del Gobierno de California.

No hay evidencia de que El Mayo Zambada y María Cicairos se hayan casado en el condado de Orange. El acta de nacimiento del Mayito Flaco es uno de los pocos registros públicos en los que aparecen los nombres de ambos y el de su hijo, según funcionarios de esa jurisdicción consultados por este periódico. El documento quedó asentado el 17 de marzo de 1982, diez días después del parto. El médico J. N. Hernández fue quien brindó asistencia durante el alumbramiento. Al día siguiente del parto, de acuerdo con expedientes públicos, la entonces pareja del Mayo fue la única que firmó el certificado de su hijo.

De Ismael Cicairos a Fernando Sicairos

En 2001, cuando Mayito Flaco tenía 19 años, vivía en una comunidad de clase media a 15 kilómetros del downtown de Phoenix, Arizona. Era un vecino más de la calle Krall. Ese domicilio quedó asentado en un trámite con el que intentó ocultar su vínculo con el capo de capos del Cartel de Sinaloa. Buscaba evitar que lo encontraran los enemigos de su padre y las autoridades.

El 1 de noviembre de ese año, un juez de una corte del condado de Maricopa concedió su petición de cambio de nombre. Desde entonces quedó registrado como Fernando Sicairos Aispuro. Pero ni siquiera ese trámite logró borrar por completo su relación sanguínea con El Mayo: en el documento, Ismael G. Zambada sigue apareciendo como su padre y María Cicairos, como su madre. El proceso concluyó el 10 de mayo de 2022. Ese día, Mayito Flaco firmó con su nueva identidad. Garabateó una rúbrica poco legible como si todavía no estuviera acostumbrado a llamarse así.

La modificación del nombre dificulta localizar sus registros públicos en California. Ahora, para acceder a los pocos documentos relacionados con él, hay que buscarlos bajo la identidad que adoptó hace 25 años.

“A pesar de los intentos de ofuscar sus linajes del cartel al presentar un cambio de nombre en Estados Unidos a Fernando Sicairos Aispuro en 2001, Mayito Flaco ha seguido siendo una figura clave en las operaciones del Cartel de Sinaloa durante las últimas dos décadas, bajo la tutela del padre”, señala la OFAC.

Nueve meses antes de que Mayito Flaco pidiera sustituir su nombre ante un tribunal de Phoenix, su padre había ayudado en la fuga del penal de Puente Grande, Jalisco, de quien se convertiría en su principal socio: El Chapo Guzmán. Tras escapar oculto en un carrito de lavandería, ambos se embarcaron en la construcción del Cartel de Sinaloa, que llegó a ser el más poderoso de México.

En mayo de 2005, a los 23 años, Mayito Flaco ya participaba de lleno en las actividades criminales de su padre, junto con su hermano menor, Ismael Zambada Imperial, conocido como Mayito Gordo. Una acusación penal presentada en 2014 ante una corte federal de San Diego, California, sostiene que, desde entonces, El Mayo y sus dos hijos encabezaron una conspiración para traficar al sur de California grandes cargamentos de cocaína, metanfetamina, heroína y marihuana, además de participar en operaciones de lavado de dinero.

La evidencia reunida por la oficina de la DEA en San Diego permitió identificar que Zambada Sicairos también utilizaba la clave de “Caballero”. La caída de tres de sus hermanos fue abriendo el camino para que heredara el mando de Los Mayos.

Las plazas fronterizas del Mayito Flaco

El condado de Orange, donde El Mayo Zambada decidió que naciera su hijo, está atravesado de sur a norte por la carretera interestatal 5, una arteria de 2.130 kilómetros que conecta la ciudad fronteriza de San Diego con Seattle. El capo y sus socios se encargaron de convertirla en una de las principales rutas para el tráfico de drogas en Estados Unidos. El contrabando de narcóticos es tan frecuente que las fuerzas de seguridad realizan patrullajes constantes en la autopista y han intensificado las revisiones en los retenes. Estos operativos forman parte de una unidad integrada por distintas agencias del orden, incluida la DEA, conocida como Los Angeles High Intensity Drug Trafficking Area (HIDTA).

Este corredor criminal trazado por El Mayo Zambada comienza en Tijuana y Mexicali, dos de las principales plazas de su facción. El sistema de corrupción que cimentó hace años sigue en pie y ahora, según la OFAC, está al servicio de su hijo. En esa red destaca Carlos Alberto Torres Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, afiliada a Morena. La dependencia del Departamento del Tesoro lo identifica como un “operador político” de Los Mayos en la región. “Carlos Torres utiliza su influencia política para facilitar las actividades y proteger al Cartel de Sinaloa de la intervención del Gobierno y de las fuerzas del orden en Baja California”, sostiene la dependencia.

La cancelación de las visas de Torres Torres y Del Pilar en mayo fue el primer indicio de las sanciones que esta semana anunció el Tesoro, una medida que puede derivar en investigaciones o cargos penales.

Lugartenientes que controlan ambas plazas fronterizas mediante asesinatos, secuestros, ataques y sobornos; empresarios que utilizan sus compañías para lavar y mover ganancias ilícitas; y funcionarios corruptos que brindan protección política y policial a la organización, forman parte de la estructura que, según el Tesoro, está bajo las órdenes de Mayito Flaco. La OFAC sancionó el martes al líder de Los Mayos, a 20 supuestos cómplices y a 25 compañías, entre ellas casas de cambio y empresas de los sectores de seguridad, bienes raíces y entretenimiento.

Una de esas entidades, Inteliproof Efficient, tenía contratos como proveedora de uniformes y equipo táctico para la policía de la Fiscalía General del Estado de Baja California. Otra empresa sancionada, Festivales Artistas Mobiliario y Asesoría, también conocida como Promociones CHF de Baja California, se adjudicó varios contratos de la Secretaría de Turismo estatal para labores de promoción. Ambas pertenecen a Marco Antonio Moreno Gómez Santelices, un empresario y conferencista agregado esta semana a la lista negra del Tesoro estadounidense. Esta acción prohíbe hacer negocios con personas y entidades que ha designado por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

El Gobierno de Del Pilar reconoció su relación con estos proveedores y ordenó una “revisión exhaustiva” para descartar “cualquier riesgo”. La oficina de la gobernadora respondió que las sanciones contra las compañías no estaban vigentes cuando se celebraron los contratos y afirmó que, en su momento, habían cumplido con todos los lineamientos.

Pero la influencia del Mayito Flaco va más allá del dinero. Según la OFAC, ni quienes operan de este lado de la frontera escapan de la violencia atribuida al jefe de Los Mayos. La dependencia señala que uno de sus asociados, Lorenzo Castillo Maldonado, quien cumple una larga condena en una prisión mexicana, tiene bajo su mando a pandillas que le ayudan a traficar drogas, lavar dinero y conseguir sicarios para asesinar a sus rivales en el sur de California.

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