Una cuarta parte de la población peruana es pobre. Familias que a diario padecen el calvario de no tener cómo sostenerse y batallan por llevarse algo a la boca. Según un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 21% de peruanos son pobres no extremos y el 4,7% se encuentra en un estado de precariedad máxima. Las cifras denotan una reducción de la pobreza monetaria de 1,9 puntos porcentuales respecto al 2024, cuando la incidencia fue de 27,6%, pero no hay mucho que celebrar: el Perú continúa siendo más pobre que antes de la pandemia (20,2 % en el 2019).
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