La guerra en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo con la captura de tres embarcaciones civiles por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio mundial de petróleo.
En diálogo con LN+, el analista internacional Andrés Repetto explicó que esta maniobra forma parte de una nueva estrategia del régimen iraní: resistir la presión internacional, sostener el conflicto el mayor tiempo posible y usar el control marítimo como herramienta para negociar con Estados Unidos.
La captura de barcos en el estrecho de Ormuz
Las imágenes difundidas por la Guardia Revolucionaria mostraron a efectivos iraníes abordando las embarcaciones con escaleras de mano y lanchas rápidas, en una operación que rápidamente generó repercusión internacional.
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Repetto comparó la maniobra con tácticas militares utilizadas por fuerzas especiales estadounidenses.
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“Los iraníes, de una forma más precaria, suben por escaleras para tomar los barcos, pero el resultado es el mismo: la captura no de uno, sino de tres buques que ya están en la costa de Irán”, explicó.
La presión de Irán sobre Estados Unidos
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dejó en claro la postura oficial del régimen y condicionó la reapertura del estrecho de Ormuz a que Estados Unidos levante las restricciones que impiden la salida de barcos iraníes hacia el Golfo.
Desde Teherán sostienen que no liberarán completamente el paso marítimo hasta conseguir concesiones económicas concretas.
Según Repetto, esa es hoy la principal carta de presión del régimen: mantener el control de una de las rutas energéticas más sensibles del mundo para forzar una negociación internacional.
La preocupación por el programa nuclear iraní
En paralelo, volvió a crecer la preocupación por el desarrollo nuclear iraní. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, advirtió que Irán ya cuenta con niveles de enriquecimiento de uranio que superan ampliamente un uso civil.
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“El uranio enriquecido al nivel que tiene Irán claramente no es para uso civil. La gran pregunta es cuánto le falta realmente para fabricar un arma nuclear”, señaló Repetto. El especialista remarcó que esa incertidumbre es una de las principales alarmas para Occidente.
La reacción de Donald Trump
En medio de la escalada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intentó bajar el tono sobre el impacto inmediato de la crisis y destacó como positiva la suspensión de ejecuciones de manifestantes iraníes.
Sin embargo, Repetto advirtió que también existe una fuerte crisis interna dentro del Pentágono, especialmente en el área militar vinculada al conflicto naval.
Recordó que fue desplazado el secretario de la Marina, uno de los principales responsables operativos en esta etapa de la guerra.
“Estamos viendo un escenario donde el mando parece inestable. Es como tener un enorme buque a la deriva con los ojos cerrados: en algún momento va a chocar con algo”, graficó.
Un conflicto que sigue escalando
A casi dos meses del inicio de la guerra, el conflicto no muestra señales claras de desescalada.
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Irán apuesta al desgaste, al control estratégico del estrecho de Ormuz y a sostener la tensión internacional como forma de negociación. Mientras tanto, el temor a una expansión regional y a una crisis energética global sigue creciendo.
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