La situación laboral constituye un importante motivo de preocupación en muestra población según las últimas encuestas. Es evidente que la evolución de la situación económica, muy especialmente de la microeconomía, que evidencia una caída del empleo y una mayor dificultad de las familias para llegar a fin de mes, con variaciones según el sector económico, donde los que tienen menores ingresos sean catalogados como pobres o no, hasta los que tienen ingresos medios sufren la dificultad para llegar a fin de mes.
Los primeros directamente no llegan, los otros recortaron y cambiaron muchos de sus hábitos y consumos. Esto se ha agravado a partir de los ajustes de las tarifas que se están realizando en forma incremental mes a mes y que crecen a un ritmo y una proporción mucho mayor que los ingresos, especialmente los salarios, obligando a estos hogares a recortar algunos gastos, lo que se complementa con los cambios en sus consumos y hábitos. Esto es algo que produce malestares importantes en esas familias y más aún en las pobres, que no logran con sus ingresos superar la mitad de mes. Es algo que afecta la estabilidad de los integrantes de las familias, lo que impacta más o menos según edad, género y otras variables.
Las mujeres y niñas, así como las personas no binarias son las que se enrolan entre quienes son más afectadas por esta disminución de la capacidad de compra de los ingresos. En los pobres y con menores ingresos prescinden y saltean algunas comidas diarias, algo que se está normalizando en estas familias. Mientras que las de ingresos medios están eliminando algunos hábitos como comer fuera de la casa, o asistir a cines o teatro, y cambiar el consumo de alimentos de las primeras marcas por otras más baratas.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
En cuanto a la incorporación laboral las mujeres y personas no binarias predominan en el sector informal, esto les reduce el acceso a medidas de protección social, lo que las hace más vulnerables para tener que atender su salud en el sector de la salud pública, enviar sus hijos a escuelas estatales, porque no pueden pagar las privadas. El cierre de empresas que se registró en el país, se suma al cierre de áreas estatales y aumento del desempleo en estos dos años recientes. Las personas desempleadas, especialmente las mujeres y las no binarias, en general se incorporan a trabajos en el sector informal. Los varones, en cambio, tienden más a canalizarse en el trabajo formal.
En este marco los acuerdos de las paritarias, que son tradicionales en nuestro país, ahora no son tan importantes. Un estudio que realizó el Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martin, mostró que las principales paritarias del sector privado en el primer trimestre de 2026 acordaron aumentos en un porcentaje menor a la inflación. De las 27 paritarias principales, 22 quedaron por debajo de la inflación, que impactó en el salario de esos trabajadores. Según el informe de la Secretaría de Trabajo, el salario promedio de convenio aumentó un 1,3% en marzo de 2026, mientras la inflación fue del 3,4% ese mes.
El estudio muestra que los salarios que más disminuyeron en relación a la inflación afectaron a sectores con mayor participación de mujeres en esos ramos, como son textiles, alimentación, gastronómicos y comercio. Es decir, tanto por la mayor incorporación de mujeres en el sector informal y su participación en el sector privado en los sectores que se distanciaron más de la inflación, las mujeres son más afectadas frente a la caída de ingresos entre quienes trabajan ya sea en el sector formal o informal.
La capacidad adquisitiva de los salarios a su vez disminuyó frente al gran aumento de los costos de los servicios, y de otros consumos como ropa y alimentos. Entre estos el aumento de la carne vacuna es uno de los que más creció y es uno de los productos de la canasta familiar que más ha aumentado y desbalanceado el costo de dicha canasta. En el caso de las familias con bajos ingresos y pobres la asignación universal por hijo –AUH– que ayudó a mantener la economía familiar, ha perdido esta capacidad al no aumentar proporcionalmente con la inflación.
Frente a esto nuevamente llamamos la atención de la necesidad de adecuar los ingresos aumentando loa salarios y suspender el aumento de las tarifas, a fin de permitir un equilibrio que evite la incapacidad de llegar a fin de mes.
La observación que debería preocupar al Gobierno es la pérdida de la esperanza del sentido del sacrificio. El Presidente, que reconoce la realidad, le pide a la población paciencia, y el ministro de Economía anuncia que los próximos meses serán los mejores, pero ya estos mensajes no satisfacen ni tranquilizan a la población. Adorni contribuyó a esta pérdida de la esperanza de que un mañana será mejor, porque quienes piden y pregonan paciencia viven lo opuesto. ¿Por qué entonces creerles?









