Entre el repudio sonoro a Julián Alvarez y un partido racheado en el que el Villarreal de Iñigo Pérez apuntó tener más claro su plan para hacer daño en ataque, el Atlético pudo arañar un empate a dos. Dos penaltis inocentes, uno de Hjulmand por ir al bulto y un empujón descarado de Le Normand a Mikautadze cuando se disponía a ejecutar a Oblak le dieron la vuelta al golazo de Pubill, que además de su polivalencia para jugar de central o lateral mostró un sorprendente cañón en su pierna mala, la izquierda. A Le Normand la temeridad le costó la roja. Con diez, una genialidad de Baena en un pase a la carrera a Giuliano rescató el punto para el Atlético, que tuvo que convivir con el conflicto de Julián Alvarez en carne viva.
Julián Alvarez juega y escucha los reproches de la hinchada del Atlético en el empate ante el Villarreal









