El informe forense arrojó luz sobre el estremecedor hallazgo de la instructora de yoga en un desfiladero. Aunque el cuerpo presentaba graves mutilaciones y desmembramientos causados por animales de la zona tras su fallecimiento, los peritos confirmaron que la mujer sufrió un paro cardíaco y descartaron un homicidio. La Justicia ya entregó los restos a su familia mientras se reconstruyen sus últimas horas.
El examen forense inicial practicado a los restos de Ana Lía Corte, la mujer de 52 años que fue localizada sin vida en un desfiladero dentro del barrio Arrayanes de Bariloche, ratificó que el deceso se produjo a raíz de un paro cardíaco no traumático.
Los especialistas del Cuerpo Médico Forense concluyeron en su reporte preliminar que no se observaron indicios de violencia o criminalidad en el cuerpo. Asimismo, especificaron que las condiciones en las que se hallaban los restos biológicos respondieron de manera directa al accionar de los animales silvestres o domésticos que habitan en ese sector geográfico. Luego de concretarse las pericias correspondientes, las autoridades judiciales procedieron a restituir los restos a sus familiares.
Los últimos movimientos de la mujer
La víctima se había retirado de su hogar el viernes 8 de mayo, momento en que interrumpió el contacto con su entorno sin llevar consigo su dispositivo de telefonía móvil ni sus documentos de identidad personales. El registro final que se obtuvo de ella con vida provino de un dispositivo de filmación interna perteneciente a una unidad de transporte urbano de la línea 51, cuyas imágenes la situaron a las 11:18 en viaje con dirección hacia la zona céntrica de la ciudad rionegrina.
A partir del trabajo de investigación coordinado por las fiscales de la causa, Betiana Cendón y Silvia Ocampo, se pudo determinar que Ana Lía Corte subió al vehículo de pasajeros sobre la avenida Pioneros y permaneció allí hasta bajarse en la terminal del recorrido, en las inmediaciones de las estructuras edilicias que pertenecen a la compañía Tres de Mayo. Al momento de su desaparición, vestía una campera, cargaba con una mochila y portaba sus medicamentos habituales.
Vínculos familiares y trayectoria profesional
Corte se desempeñaba profesionalmente como instructora enfocada en las disciplinas de purna y yoga, una variante orientada a articular las elongaciones corporales con dinámicas de respiración, prácticas meditativas y el uso de mantras. A la par de su oficio, desarrollaba una marcada afinidad por la práctica de caminatas y trekking en entornos naturales. En el plano personal, se encontraba unida en matrimonio desde el año 2001 con Milton Marques, un ciudadano de origen brasileño que trabaja como guía de montaña, con quien compartía la crianza de un hijo de 12 años.
Su pareja utilizó las plataformas virtuales para expresar unas palabras de cierre y reconocimiento hacia la comunidad: «Con el corazón lleno de gratitud, quiero agradecerle a cada uno por el cuidado y la dedicación incansable en la búsqueda de Ana Lía», manifestó públicamente.
En esa misma publicación, Marques sumó una dedicatoria personal hacia la instructora fallecida: «Mi eterno agradecimiento por la oportunidad de habernos encontrado y compartido 26 años de una vida hermosa».









