A finales de los setenta, cuando la chilena Verónica Uribe y la venezolana Carmen Diana Dearden se aventuraron a crear una editorial infantil en Caracas, prácticamente no existían autores del género a los que pudieran echarle mano. Los ojos estaban puestos en Europa y Estados Unidos, pero ellas, que habían crecido leyendo a los grandes del boom latinoamericano, querían volcar la mirada al entorno de la región. Que los niños se empaparan de sus ciudades, personajes y cultura a través de libros con imágenes atractivas. Como la escasa oferta existente estaba cargada a educar desde la mirada de un adulto, acudieron a la tradición oral y a la poesía. La puerta de entrada fueron los pueblos originarios de Venezuela y desde ahí comenzaron a elaborar textos desde la mirada inexperta de los pequeños lectores. La fórmula vanguardista dio resultado. La editorial Ekaré lleva casi medio siglo alimentando bibliotecas, salas de clase y estanterías de casas en distintos rincones de América, y este martes ha recibido el reconocimiento al Mérito Editorial de la Feria del Libro de Guadalajara “por ser un referente en el mercado editorial infantil en Iberoamérica”.
La FIL de Guadalajara reconoce el mérito de Ekaré, la editorial infantil que rehúye las moralejas









